La Voz Latina - Su puente a la comunidad Hispana de Georgia y Carolina del sur

Beatificación de Romero redefine martirio

  • (AP Photo/Luis Romero)

Ciudad del Vaticano – La próxima beatificación del arzobispo de El Salvador, Oscar Romero esta haciendo algo mas que dar a Latinoamérica su tan esperado santo. Ha ayudado a redefinir el concepto de la Iglesia Católica de martirio y allana el camino para otros que han sido asesinados por hacer la obra de Dios siguiendo los pasos del santo Romero.
     Tradicionalmente, la Iglesia Católica reconoce a sus mártires como personas que fueron asesinadas por no querer renunciar a su fe, a menudo durante episodios de persecución anticristianos. Se supone que el asesino tiene la intención de matar por odiar la creencia cristiana de la persona, al igual que muchos mártires cristianos que fueron asesinados en el Medio Oriente en manos de extremistas islámicos.
     Una declaración de martirio exime al candidato a santo de los requisitos de beatificación que el Vaticano confirma como un milagro atribuido a su intercesión. Un segundo milagro usualmente se necesita para la canonización.
     Romero fue asesinado por escuadrones de la muerte derechistas – presumiblemente bautizados Católicos de la abrumadora mayoría católica El Salvador – que se opuso con vehemencia a su predicación contra la represión de los pobres por parte del ejército, al comienzo de la guerra civil del país de 1980-1992. Romero fue baleado el 24 de marzo, 1980, cuando celebraba la misa en una capilla del hospital en San Salvador.
     El caso de la santidad de Romero ha estado mantenido por años en el Vaticano, principalmente debido a la oposición de los eclesiásticos conservadores latinoamericanos que temían que su asociación percibida con la teología de la liberación incentivaría al movimiento que sostiene que las enseñanzas de Jesús requieren que los seguidores luchen por la justicia social y económica.
     También fue retrasado por preguntas relacionadas sobre si Romero fue asesinado por odio a la fe o a su política. Si fue asesinado por su política, se argumentó que no podía ser declarado un mártir de la fe.
     Al final, el Papa Francisco decretó que Romero murió como mártir por odio a la fe – o “in odium fidei.” Pero el decreto confirmó la aceptación de un nuevo entendimiento de que los mártires pueden ser asesinados, incluso por los católicos que van a la iglesia, por odio a la obra inspirada en el evangelio a favor de los pobres y la privación de sus derechos, dijo el arzobispo Vicenzo Paglia, el postulador o principal defensor de la causa de Romero.
     “Si en el pasado, el término 'in odium fidei' fue estrictamente vinculado a la fe... hoy esta lleno de grandes temas de caridad, justicia y paz,” le dijo Plagia a los reporteros.
     Detrás de esa nueva comprensión esta la exhortación del Concilio Vaticano II, las reuniones de 1962-65 que llevó la iglesia al siglo 20, para que los pastores salieran de la sacristía y trabajaran por causas de justicia social, particularmente por los más necesitados, dijo.
     El obispo de Latinoamérica llevó ese mensaje a corazón y en los años después del Concilio Vaticano II desarrolló un programa espiritual y pastoral – cristalizado en la teología de la liberación – que se enfocó en la opción preferencial de la Iglesia por los pobres,” dijo.
     “La iglesia Latinoamericana es la iglesia que primero – y más que cualquier otra – entendió esta perspectiva del Vaticano II,” dijo Paglia. “Es imposible entender a Romero sin el Vaticano II.”

 

Issue Month: 
Thursday, July 2, 2015