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Vidas Cambiadas

Hace una semanas tuve una cena con un grupo de jóvenes, todos los cuales he asesorado los últimos años. La mayoría de los presentes fueron condenados criminales. Uno es un ex distribuidor de drogas y uno un ex pandillero. Unos de los jóvenes han sido amigos por más de 20 años. El mayor esta en sus 30 años y el más joven en sus 20. Todos estos jóvenes han enfrentado pruebas muy difíciles. Han tomado algunas malas decisiones y todos han pagado las consecuencias por sus tonterías. Lo que hizo esa noche tan especial, y lo que todos tienen en común, no fue que ahora eran hombres libres, sino la forma en la que están viviendo sus vidas ahora. De hecho superaron las dificultades y expectativas para lograr su objetivo, y han hecho una reaparición con gran estilo.
Nuestra conversación esa noche fue emocionante y muy gratificante. No se trata de la clase de hombres que son influenciables; usted se debe ganar su respeto y ellos no dicen nada para ir con la multitud. Todos los presentes esa noche trabajan ahora en o junto a cargos de manejo. Uno es técnico HVAC de alto nivel, dos son dueños de su propia empresa, uno es un líder en su iglesia y esta buscando volverse evangelista, uno es un supervisor de una compañía de construcción y ninguno de ellos ha sido detenido de nuevo. ¿Cómo fue que todo ellos pudieron llegar tan lejos después de esa adolescencia desastrosa? ¿Cuál es la formula para esta clase de éxito?
Las respuestas a estas preguntas se responden mejor por el dialogo que se dio durante nuestra conversación en la cena. Esencialmente todo se reduce a cuatro cosas: educación, ética laboral, valores morales y una fe en Dios sin remordimientos.
Aunque todos los presentes esa noche abandonaron la escuela secundaria, muchos han obtenido su GED. Unos cuantos han continuado su educación y han obtenido varias certificaciones, incluyendo algunos en áreas altamente especializadas. En el camino, la sed de conocimiento había despertado. Luego, todos valoran el trabajo. Están orgullosos de poder ganarse la vida; la calle no enseña la ética laboral. Los valores de nivel de pobreza enseñan a trabajar el sistema y a trabajar con los demás con el fin de salir adelante. Un respeto por la educación y una fuerte ética laboral no son valores de la calle.
Durante nuestra cena, la conversación pasó a su infancia, siendo criados sin padre y viviendo en la pobreza. Cada uno expresó su deseo “de hacerlo bien.” De “conocer primero a una chica simpática, casarse y luego tener hijos.” Esas son las palabras exactas expresadas por un joven y repetidas por los demás. Este tipo de ideología va en contra de la mentalidad de hoy de vivir para el momento. Aunque esto es una desviación significativa de sus opiniones previas, la parte más inesperada de nuestra conversación vino cuando la conversación giró en torno a Dios. Cada joven le dio a Dios la gloria por su nueva vida. Decir que fue emocionante es quedarse corto. Sus expresiones no eran la religión típica de la cárcel de la que he sido testigo en el pasado. No hubo un “Estoy siendo bueno, entonces Dios me esta ayudando.” En cambio lo que se dijo no eran mas que palabras sinceras de gratitud y devoción.
Un cambio en la vida comienza con un cambio de corazón. Porque de allí proceden los pensamientos y las palabras que acompañan esas creencias.

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Wednesday, September 30, 2015