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Profesora hispana comparte la cultura peruana con sus estudiantes

  • Preparación de la Pachamanca
  • Hermosas montañas de Perú
  • El Cerro de San Cristobal
  • Profesora Nancy Urcuhuaranga

El Mes de la Herencia Hispana le da a los residentes de Estados Unidos una gran dosis de cultura latina cada otoño. Pero para suerte de los estudiantes de idioma de St. James Catholic School (grados PreK-8) en Savannah, esta exposición a las ricas tradiciones de Latinoamérica es un evento todo el año gracias a los dedicados esfuerzos de la profesora de St. James Spanish, Nancy Urcuhuaranga.
Nancy es originaria de la ciudad portuaria del Callao, Perú y cuando se mudó a los Estados Unidos hace 15 años, trajo con ella su amor por ese país. Durante todo el año escolar, Nancy carga su carrito de instrucción con artefactos culturales, además de los planes de estudio de idioma.
Nancy comparte un apartamento en Brunswick, Georgia con su hermano mayor, Edgar Urcuhuaranga, un empresario, y hace un viajo diario al trabajo en Savannah porque ama mucho su trabajo.
Este verano, Nancy hizo un viaje especial a su tierra natal y pasó varias semanas reconectándose con miembros de la familia tanto de su madre como de su padre. Sus parientes maternos viven en el Distrito Huaros cerca a Lima, mientras que sus parientes paternos viven en la región montañosa central de Huancayo, provincia de Junín.
“Para mí, fueron unas vacaciones agridulces,” dijo. “El cáncer se llevó la vida de mi mamá muy pronto, en febrero pasado, pero su espíritu estaba conmigo en cada paso de mi viaje a través de las tradiciones con las que crecí en mi país natal.”
Entre lo más destacado de su visita estuvo una fiesta especial al aire libre llamada “Pachamanca”- que implica excavar un hoyo en el suelo y forrarlo con unas piedras grandes planas. Una fogata en la parte inferior del hoyo calienta las piedras que rodean una olla grande que contiene cuy (un manjar peruano) y una variedad de especias incluyendo chincho, caléndula, pimienta, comino y otros. Encima de esto es agregada otra capa de piedras calientes que cocinan una variedad de vegetales como, papas blancas, papas dulces, maíz, habas y mashua. El hoyo luego es cubierto con otra capa de piedras calientes.
“Este proceso es bastante complicado y lleva mucho tiempo, pero es acompañado por muchos cantos y bailes y el consumo de bebidas tradicionales, así que nadie se preocupa por el tiempo que pasa,” dijo Nancy. “Reconocemos esto como una tradición que se ha transmitido durante miles de años desde nuestros ancestros indígenas que precedieron las tradiciones Incas, así que es una ocasión muy especial para nosotros.”
Al igual que muchos otros latinoamericanos, los peruanos le ponen un énfasis especial a la importancia de los alimentos y las comidas en el fortalecimiento de los lazos familiares y culturales.
“Una de mis experiencias favoritas este verano fue la oportunidad de hacer “humitas” con mis primas,” dijo. “Tomamos maíz fresco y lo molemos hasta formarlo masa, usando herramientas tradicionales de piedra. Luego agregamos uvas pasas, vainilla y azúcar moreno, le damos palmaditas hasta hacerlos una torta plana y los horneamos en las hojas del maíz. ¡Mmmm... delicioso!
Mientras estuvo en Perú, Nancy también hizo un viaje especial por terreno montañoso difícil (4000 metros sobre el nivel del mar) en un tren al aire libre conocido como el “Tren Macho”. El viaje desde Huancayo hasta Huancavelica puede tomar tan solo 3 horas o tanto como 12 horas, dependiendo de factores tales como los deslizamientos de tierra y las reparaciones de la vía.
“Se dice que el tren Macho- se va cuando quiere y llega cuando puede,” dijo Nancy. “Al montar en el tren Macho estuve rodeada de montañas altas que daban un fantástico panorama. Montar en el tren Macho es una experiencia de viaje única en la cual los peruanos y los turistas se conectan con la naturaleza y se relajan.”
Otra parte especial de la visita de Nancy fue un viaje al Cerro de San Cristobal en Lima. Este cerro de 409 metros provee una vista panorámica de la ciudad capital de Lima y presenta una enorme cruz de piedra en su punta.
“Mi primo, Rafael Castro Arcenio y yo caminamos desde abajo hasta la cumbre de esta muy empinada montaña como un acto de reflexión, y también rendimos respetos a nuestras madres que murieron este año,” dijo Nancy. “En la punta, hay un santuario donde usted puede encender cirios en memoria de sus seres queridos.”
Otra aspecto destacable del viaje de Nancy fue la visita a las ruinas de Wari, cerca a Huancayo, Perú. Los Wari fueron miembros de un grupo indígena que precedió a los Incas por unos 500 a 700 años. “Además de las ruinas, también hay un canal especial en piedra con aguas de manantial que emergen de una fuente oculta en las montañas,” dijo Nancy. “Nos enseñaron a tomar una copa de estas aguas y a ofrecer nuestro agradecimiento y respeto por esas aguas que han nutrido a la gente y a sus cosechas por tanto tiempo.”

 

Issue Month: 
Wednesday, September 30, 2015