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La manipulación no conoce límites

  • Agustin Martinez

     Hace unos cinco meses me encontré con un viejo amigo. Nos conocimos hace muchos años. Aunque, solo trabajé con él por un tiempo breve, nuestra amistad continuó a través de los años. Mantuvimos un contacto constante hasta que él llegó a la edad adulta. El día que nos reunimos estaba muy emocionado de verme. Me habló sobre su nuevo trabajo y su nuevo carro. Y luego, me pidió prestado algo de dinero. La cantidad es apenas el punto. Mi regla es nunca prestarle dinero a los amigos o a la familia y especialmente a los jóvenes con los que he trabajado. La razón es sencilla; el dinero puede causar algunos problemas profundos. La mejor respuesta es enseñar habilidades para manejar el dinero.
     Mi joven amigo, a quien voy a llamar Ted, tiene un problema más profundo; es manipulador y siempre se ha salido con la suya con la gente. Cuando lo conocí estaba en secundaria. Incluso en ese entonces le hablaba abiertamente a su mamá. Cada vez que ella le pedía algo, él se apuraba para poner una condición. Salirse con la suya era su único deseo. En un punto, durante nuestra reunión inicial, le pregunté a su mamá, en frente de él, “¿Por qué me da la impresión de que él espera salirse con la suya?” Ella me dio una tímida sonrisa y dijo que era su culpa. Basado en su conversación, era difícil decir quién era el padre.
      Ahora, Ted esta trabajando en un lugar donde no tiene la posibilidad avanzar a un trabajo mejor y esta tratando de vivir la vida de alguien con un gran ingreso. Aunque es muy agradable y educado, siempre esta buscando algo. Hemos hablado unas cuantas veces desde nuestro encuentro hace cinco meses y cada vez tiene un medio para beneficiarse de alguna situación. En unas cuantas ocasiones hemos podido reunirnos, pero cada vez llega tarde. Siempre tiene una excusa, no respeta mi tiempo, solamente el suyo. ¿Estoy juzgando demasiado duro? El mundo lo juzgaría con mucha más dureza y sin dudarlo.
     El futuro no es muy brillante para él. Los empleadores, no importa lo amables, necesitan producción, no excusas. Necesitan prontitud y necesitan respuestas directas. Las personas con problemas, drama, excusas y producción pobre son rápidamente desempleadas. Al final del día, una empresa debe obtener suficientes ganancias.
     Hablamos por última vez hace varias semanas. No estaba contento conmigo porque no le presté ningún dinero. No podía entender por qué me complicaba tanto. De nuevo, mis opiniones no le importaban; sólo importan sus deseos. Creo que él entiende esto, pero elige ignorarlo. A veces un niño infeliz es un niño sano. Darle a un niño la razón para mantenerlo feliz o hacer su trabajo más fácil, producirá unos resultados muy negativos. Ojalá, él vea algún día la razón antes de que arruine demasiadas relaciones.

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Wednesday, November 4, 2015