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“Usted realmente no es mexicana”

  • Familia Rafael. Foto por Rosie Bullock.

     Toda mi vida he vivido entres dos mundos. Como México Americana, es fácil estar confundida en cuanto a con qué mundo cree qué debería identificarse mas; me siento indudablemente México Americana cuando hago tamales o escucho mariachis, pero esos sentimientos se desvanecen cuando hablo un español fracturado.
     El español no parece ser una característica importante de todos los mexicano-estadounidenses, pero no saber que en el centro de Texas, un área donde el español es hablado en toda la región por los mexicano-estadounidenses, sin duda puede hacer que te sientas como un extranjero.
     Aunque a veces me siento confundida en cuanto a cúal mundo pertenezco, no hay duda que soy primero y ante todo estadounidense; Soy el producto del Sueño Americano de mis abuelo mexicanos, nunca he estado en México (aparte de Cancún donde probablemente hay más turistas estadounidenses que mexicanos) y no puedo decir ciertas palabras en español sin revelar mi evidente acento estadounidense.
     Creciendo, siempre viví en barrios predominantemente de blancos en estados que tienen población hispana muy baja, así que la mayoría de mis amigos a los largo de mi vida han sido blancos. Nunca realmente entendí que yo era diferente a mis amigos blancos porque realmente no lo éramos. Vivíamos en el mismo barrio, íbamos a la misma escuela, y nuestros padres tenían trabajos similares. Comprábamos en las mismas tiendas, nos uníamos a los mismos clubes, y así.
     Aunque teníamos similitudes, supe que era diferente porque me veía diferente, comíamos diferentes alimentos y mis padres se hablaban español entre sí. Comencé a darme cuenta de que también pertenecía a otro mundo cuando mis amigas y yo comenzamos a llegar a la pubertad, y ellas se quejaban que los mexicanos que les silbaban.

     Les preguntaba, “¿mexicanos?” y ellas me decían sí, tuvo que haber sido los mexicanos porque ocurrió en el sitio de construcción de la cuadra. Cuando les respondía defensivamente a sus reclamos – porque incluso a una edad joven me ofendía y reconocía estos estereotipos – ellas me respondían con “¡bueno, tu realmente no eres mexicana... sabes a lo que me refiero!”
     Cuando era niña, no decía nada cuando escuchaba comentarios como ese, pero siempre me preguntaba: ¿Qué quieren decir mis amigas? Quieren decir que como mi papá tiene un trabajo de cuello blanco, y como yo hablo inglés sin un acento como el de ellos, ¿no debo ser de origen mexicano? ¿Qué los hace asumir que todos los hispanos son mexicanos? ¿De dónde viene este tipo de estereotipos deformados?
     No es poco común verme en estas situaciones incómodas; Recientemente era la única  mexicano-estadounidenses entre un grupo de adultos blancos, que, como resultado de mi presencia, estaban teniendo unas conversaciones restringidas sobre sus barrios “cambiantes”, y su deseo de mudarse lejos porque “la demografía” estaba cambiando – que, deduje, significaba que estaban llegando más hispanos y ellos se querían ir.
     Sentía una responsabilidad inherente de corregir a las personas cuando categorizaban a todos los hispanos como mexicanos o cuando escuchaba un estereotipo incorrecto, porque estoy tanto ofendida como desesperada por tratar de educar a la gente sobre ese tema.

     Lo que me desconcierta, sin embargo, es que aunque me siento alienada o a menudo herida cuando cuando las personas hacen estos comentarios, sé que las personas que los hacen son tal como yo soy. Tengo más cosas en común con ellos que con los mexicanos.
     Lo que he aprendido de vivir entre estos dos mundos es que la manera en que te identificas con alguien no necesariamente esta basada en la raza o el origen étnico, es la clase socio-económica. Seguro, la gente de la misma cultura comparte tradiciones y prácticas, pero lo que hace que alguien se identifique verdaderamente con alguien mas, es compartir un estilo de vida similar. Un niño blanco pobre tendrá más cosas en común con un niño pobre mexicano que con un niño blanco rico, sin importar las similitudes culturales o diferencias entre ellos.
     Sin embargo, no muchas personas buscan similitudes entre las personas de todas las culturas, puesto que nuestra historia estadounidense incluye la exclusión de muchos grupos, incluyendo los hispanos.
     Uno de los ejemplos más recientes es Trump sugiriendo que los mexicanos son “violadores” y “traficantes de drogas.” Con ejemplos como este no es extraño que pueda haber una división cultural entre los los mexicano-estadounidenses y los blancos, e incluso la confusión de que los los mexicano-estadounidenses son, de hecho, tan estadounidenses como los demás.
     A pesar de que a veces me siento confundida por mi identidad cultural, se que, después de todo, Estados Unidos es una fusión de culturas y nacionalidades. Este debate dentro de mí es el productos de alimentar el mantra incesante de que en realidad somos una nación multicultural y diversa, y estoy segura de que los los mexicano-estadounidenses no son los únicos en este país que experimentan esta auto reflexión.
     Creo que este multiculturalismo es lo que Estados Unidos esta tratando de lograr todo el tiempo, y creo que se supone que debemos ser una fusión de culturas y nacionalidades. Esta toma de conciencia me ha hecho más fácil identificarme como los mexicano-estadounidense; Se que puedo existir felizmente entre estos dos mundos, aceptando la parte estadounidense de mí, así como la parte fundamental mexicana de mí.

Sophia Campos es una estudiante de 21 años de la Universidad Estatal de Texas.

Issue Month: 
Wednesday, December 23, 2015