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Bueno, Bonito y Barato. ¡No se pierdan las ofertas!

  • (AP Photo/Bebeto Matthews)
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  • Teresa Buzo Salas

     Acaba de pasar la fecha más entrañable del año: La Navidad. Las comidas copiosas, los regalos, los viajes… y en definitiva, las compras y los gastos. ¡Muchos gastos! Por eso en España el mes de enero se conoce como: “la cuesta de enero”, porque es muy duro tener que atravesar el mes tras las compras navideñas. De este modo nos vemos como Sísifo, que, según la mitología griega, acarreaba una piedra enorme hasta la cima de una montaña, y justo antes de llegar, la piedra volvía a rodar hacia abajo, con lo que nunca conseguía su cometido, aunque lo tratara con ahínco. Igualmente, muchos españoles ven este mes como una cuesta tremenda en la que es casi imposible llegar al final. Por eso muchas familias se aprietan el cinturón y dejan las tiendas a un lado por un tiempo.

     En vista de esta situación económicamente paralizadora los negocios sufren su propia cuesta de enero. Ha pasado el bullicio de diciembre y ahora los comercios están vacíos, sin apenas clientela que atender. ¿Qué hacer entonces? ¿Quedarse de brazos cruzados a esperar a que la situación económica se recupere el siguiente mes? ¿O tratar de animar a la clientela a seguir comprando? Los negocios optan por la segunda opción, y para ello, a partir del siete u ocho de enero, justo un día o dos después del día de Reyes, comienzan las famosas rebajas.

     Los españoles corren para ser los primeros en aprovechar las mejores ofertas, y se dejan seducir por los descuentos tanto de los grandes almacenes como de las tiendas minoristas. La idea de apretarse el cinturón tras la Navidad queda relegada a un lado, y ahora esperan en las puertas de los centros comerciales horas previas a su apertura para hacerse con el mejor abrigo, televisor u ordenador portátil.

     Pero este fenómeno no sólo se produce en enero, también hay otra fecha del año en donde las ofertas tienen su mayor apogeo: agosto. El motivo es prácticamente el mismo que el de enero. El tiempo de vacaciones del que suele disfrutar la mayor parte de la población española suele ser en julio o en agosto. Las familias han dedicado gran parte de sus ahorros en viajes, alquileres de apartamentos, coches, hoteles, restaurantes, etc., y en agosto ocurren dos fenómenos: o la gente sigue de vacaciones en la playa, la sierra, el pueblo o en el extranjero, o ya han disfrutado de sus vacaciones en julio y vuelven al trabajo. Sea cual sea la situación, en ambos casos, las familias no están muy por la labor de ir a tiendas ni a centros comerciales debido a los gastos vacacionales. Así que de nuevo los negocios se ponen manos a la obra para promocionar sus productos a precios vertiginosamente económicos.

     Pero en este mundo materialista en el que vivimos, cada vez es más frecuente observar familias que, durante las vacaciones, dejan la tranquilidad de la playa, el pueblo o la mañana para correr al centro comercial más próximo y no perderse las ofertas de agosto.

     En Estados Unidos también hay días claves de grandes ofertas, sólo que desde una óptica diferente. Uno de los días de descuento más populares es el que se conoce como Black Friday o viernes negro. Se le llama así porque se realiza un viernes y describe el gran número de personas y vehículos que llenan las calles y las puertas de los centros comerciales ese día. Por lo que desde lejos, se observa el horizonte como una mancha larga, grande y negra debido a la afluencia de personas y coches.

     El Black Friday se produce justo después del Día de Acción de Gracias, en donde los amigos y las familias americanas se reúnen para cenar el famoso pavo y agradecer los dones recibidos durante el año. Pero muchos americanos no han digerido aún el pavo cuando, esa misma noche, corren a las puertas de algún centro comercial para ser los primeros en capturar la mejor oferta. Por lo que la noche del Día de Acción de Gracias, un día dedicado para agradecer la amistad, el compañerismo, la salud, el amor; y en definitiva, para valorar lo que nos hace ser humanos y hermanos, se convierte más bien en noche de deseo material. Aquí los americanos aprovechan para comprar los regalos de Navidad y con ello ahorrarse un pellizco.

     El Back Friday empezó en Estados Unidos y en Canadá, pero en este mundo global todo se va extendiendo poco a poco a otros países, y así ha ocurrido. En un primer momento llegó a México, debido a la cercanía geográfica. De México pasó a otros países latinoamericanos como La República Dominicana, y últimamente ha llegado a España, debido a grandes compañías como Apple, que ofrece ofertas en este día.

     Justo al lunes siguiente se produce otro día de ofertas, al que se le llama: Cyber Monday o Ciberlunes, en donde se consiguen grandes descuentos a través de internet. El Cyber Monday, aunque menos popular, aunque no por eso menos beneficioso para los negocios, también se está extendiendo poco a poco por otros países, tanto en Latinoamérica como en Europa.

     Tanto en unos países como en otros, el deseo de adquirir lo mejor al precio más reducido incrementa con el paso de los años. Tal vez por eso cada vez somos más pobres. No porque tengamos menos bienes materiales, sino al contrario, porque, cada vez necesitamos más cosas para vivir. Hace cien años una persona que no tenía televisor no era considerada pobre; hoy en día sí. La base de la pirámide de los bienes básicos es cada vez más ancha. Me pregunto, si la felicidad va atada necesariamente a este estado de necesidad material o, si por el contrario, nos estamos convirtiendo en sus esclavos.

 

 

 

 

 

Issue Month: 
Wednesday, December 23, 2015