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Los inmigrantes aprecian este país

  • Venezolanos enfadados apoyan el referendo revocatorio contra el presidente Maduro. (Foto AP/Fernando Llano).

     Uno de los más grandes privilegios de mi trabajo es hacerme amigo de latinos que se han mudado a los Estados Unidos buscando una vida mejor. Lo que ellos han descubierto puede no coincidir con los sueños que los trajeron aquí en primer lugar, pero la mayoría estará de acuerdo en que lo que encontraron es inmensurablemente mejor que lo que dejaron. 
     Por eso es que estoy tan harto con los políticos estadounidenses que avivaron las llamas del descontento prometiendo “recuperar a nuestro país” y “que Estados Unidos sea grande de nuevo”. Los últimos descontentos para hacer frente a esos gritos de guerra son los partidarios del candidato presidencial Donald Trump. Antes de eso, estos lemas fueron favorecidos por los miembros del tea-party unidos en su odio hacia el presidente Obama. Para ser justos, demócratas prominentes como Hillary Clinton, Al Gore y John Kerry también han usado estas palabras para energizar su base.
     Pero hable hoy con un inmigrante, especialmente con alguno de un país como Venezuela, donde la mala administración política y el despotismo tienen ahora a ese país, alguna vez imponente, tambaleando al borde de la anarquía, y tendrá una perspectiva diferente y más balanceada de lo malo o bueno que tenemos aquí en los Estados Unidos.
     El mes pasado, visité a una pareja venezolana que ha vivido en el Condado de Beaufort, Carolina del Sur durante un año y medio. Debido a que contrataron a un abogado de inmigración y están buscando activamente estatus de refugiado político, pidieron que sus nombres no sean publicados. Así que los llamaré Sr. y Sra. “Capriles”.
     Los Capriles son profesionales académicos mediana edad y padres de un hijo de 19 años. La mayoría de su vida vivieron en un estado rico en petróleo en la parte oriental de Venezuela. Tuvieron educación universitaria, compartían una bonita casa, tenían buenos trabajos y eran miembros respetados de su comunidad.
     Hace tres años todos cambió.
     “Nuestro hijo vino a los Estados Unidos a aprender inglés,” dijo el Sr. Capriles. “Cuando regresó a casa, la situación política en nuestro país se había deteriorado, y se unió junto a otros jóvenes en una protesta pública. De repente, comenzó a recibir amenazas de muerte de los “colectivos” las cuales tomamos muy en serio, porque en Venezuela no es nada que a un manifestante le disparen en la cabeza y lo dejen en las calles.”
     Los Colectivos son bandas armadas que usan la violencia para intimidar y suprimir la oposición a las políticas del presidente venezolano, Nicolás Maduro.
     “Amo mi país, pero amo más a mi hijo,” dijo la Sra. Capriles, llorando suavemente mientras hablaba. “Tenemos familia viviendo aquí, así que decidimos que no teníamos más opción que dejar nuestro país. Tuvimos la suerte de contar con ángeles aquí para ayudarnos.”
     Uno de esos “ángeles” fue el residente de Beaufort, Agustin “Augie” Martinez. Es un consejero juvenil que también es un escritor y contribuidor frecuente de La Voz Latina. Augie se reunió por primera vez con la familia Capriles cuando una escuela primaria lo llamó para ayudar como intérprete de un joven estudiante venezolano.
     “Este chico estaba una mañana en su escuela en Beaufort, cuando un carro de policía se estacionó en el estacionamiento,” dijo el Sr. Capriles. “La señal de un carro de policía causó que este chico comenzara a correr y a gritar, entonces los oficiales de la escuela se dieron cuenta de que sufría de trauma psicológico.”
     Cuando los Capriles huyeron de Venezuela, dejaron todas sus posesiones materiales atrás. Desde que llegaron aquí, han logrado ganar suficiente dinero para mantener su solvencia. Pero lo que los mantiene adelante, lo que les da energía y esperanza para tener una oportunidad de reconstruir sus vidas aquí es el trabajo que el Sr. Capriles ha comenzado a hacer con los jóvenes en las iglesias locales.
     “Nuestras iglesias católicas nos han abierto sus puertas a mi esposa y a mí,” dijo. “Nos han permitido comenzar a trabajar aquí con jóvenes, haciendo las mismas cosas que le dieron sentido a nuestras vidas en Venezuela.”
     Los políticos republicanos como Donald Trump pueden no estar de acuerdo, pero para los Capriles, Estados Unidos puede no ser grandioso, pero es bastante bueno.

  

Issue Month: 
Thursday, July 7, 2016