La Voz Latina - Su puente a la comunidad Hispana de Georgia y Carolina del sur

Hay más en nosotros que una palabra

“Mami, ellos marcaron que soy Blanca en mi examen... ¿Eso esta bien? Lo siento, no sabía que marcar y la maestra lo hizo por mí”
“Color canela, café con leche, exótica todas son formas en las que llamamos a las personas que se ven como tú y yo, bebé” le dije a mi hija de 9 años. “A veces, la gente no está familiarizada con esos tonos y colores y términos, y solamente escogen negro o blanco”
“Me gusta color canela” dijo el mayor. “Me gusta café con leche” dijo el menor.
Así es como una de las muchas conversaciones sobre identidad y raza comenzaron en el mesón de mi cocina. Una conversación que es importante porque poder vocalizar una descripción de quién eres o en dónde “encajas” es importante para todos; y comprender que no puedes encajar en la mayoría de las categorías marcadas allí, es una parte esencial de esa discusión.
A pesar de la increíble variedad de etnias y diversidad en la comunidad hispano/latina, con frecuencia nos piden marcar “Blanco” o “Negro” con el fin de abrir el siguiente conjunto de categorías marcadas que comúnmente incluyen: “Hispano”, “Asiático”, “Nativo Americano” o “Isleño Pacífico”. A menudo me siento confundida y enfadada. Yo, una mujer con más de 40 años, sigo sin saber si debo marcar Blanco o Negro.
Creo que nuestra identidad esta creada en partes similares de lo que creemos que somos y sentimos, y de cómo otras personas nos ven y nos interpretan. Es la convergencia de esas dos percepciones y dimensiones lo que nos define.
Hace años, cuando viví en China, mis conocidos nunca habían visto a alguien que se viera como yo, una chica morena de Suramérica, naturalmente, todos ellos decidieron que yo era negra. Me lo mencionaron tantas veces que tuve que preguntarle a mi esposo si quizás yo había sido negra desde el principio y nunca me detuve a pensar en eso.
Él quedó sorprendido... dijo “Tu eres como eres.”
“No se que significa eso,” lo rechacé. “Y Alicia Keys, ella es oscura como yo y ella es negra.”
“No se” fue su respuesta.
Lucho y trato de verme como mis amigos me ven. ¿Por qué me importa tanto? ¿Por qué la percepción de ellos era tan importante para mí?
El contexto importa. Cómo te ve la gente importa. Especialmente cuando estas en un nuevo ambiente listo para aprender, listo para absorber todo, como una esponja. También puedes absorber una nueva versión de ti mismo. Una versión que nunca antes consideraste y que puede definirte mucho a ti y tu lugar en la comunidad.
Naomi Zack señala que usualmente tomamos el camino de la “menor resistencia”, lo que significa que vamos con lo que la gente piensa que debemos ser o hacer; y es cierto que cientos de puertorriqueños, brasileños, dominicanos, panameños viviendo en el sur, con frecuencia han sido vistos como negros, indígenas, nativo americanos e incluso coreanos.
Con el tiempo, algunos de ellos llegaron a identificarse como negros o nativo americanos. Algunos incluso se volvieron líderes en esas comunidades, porque así de fuerte sentían que pertenecían allí. Y pertenecían allí. Porque después de todo, la lucha por una voz, por oportunidades, por reconocimiento es una lucha que todos compartimos, negro, blanco, latino, nativo americano, panasiático o cualquier cosa con la que se identifique.
Solamente nos quedamos en China por dos años, y regresamos a Estados Unidos con un bebé pequeño con unos bonitos ojos oscuros, piel canela y mucho cabello. Cuando llegamos a los Estados Unidos, dejé de ser negra para volverme hispana. En general colombiana, aunque algunas personas juraban que era de India, Filipinas o Grecia.
Dejé mi antigua vida y me abrí a una nueva identidad, una que me quitaba todo lo que me hacía especial en el país donde había pasado la mayor parte de mi vida, sin embargo, me dio regalos maravillosos; me hizo Latina, una palabra que resuena en mis oídos y adopta al guerrero y al cuidador, una palabra general para apasionado y emocional; una declaración que abarca muchos países y tradiciones, muchos colores, etnias y razas, un sonido mágico que significa cabello oscuro y voces altas, e inmediatamente evoca el olor de las comidas caseras.
Aunque puede que mi personalidad y habilidades no marquen todas las casillas de arriba, hay más en el estereotipo de “Latina” que reflejan quien soy, que no soy. Ya que con frecuencia nos ponen una etiqueta, creo que también tenemos el poder de transformar esa etiqueta a medida que se vuelve parte de nosotros, parte de lo que somos y de lo que la gente ve que representamos.
Sí, soy gritona, soy una guerrera y cuidadora, soy apasionada y me encanta cocinar, soy inteligente, no soy religiosa, creo que el amor es amor, prefiero las pesas al Zumba, soy una fuerte trabajadora y una tonta para la política, cerebros interesantes y gente curiosa. Soy color canela y soy más de lo que usted ve, así como todos lo somos.

Issue Month: 
Thursday, December 1, 2016