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Anatomía de una estafa: La historia de Violeta

  • FNP Violeta Hicks (en el centro con el estetoscopio) y su personal. FNP Violeta Hicks (wearing stethoscope) with her staff. Foto por John Newton.

Seré honesto.
Solía tener un poco de presunción cuando escuchaba a alguien que era víctima de una estafa telefónica. Quiero decir, en realidad... ¿quién le entregaría dinero a un extraño, sin haberlo visto, basado en algo que le esta diciendo el que lo llama?
Pero el mes pasado le ocurrió a una amiga mía y me di cuenta, que si la estafa es modificada lo suficiente como para ser convincente, me hubiera podido pasar a mí.
La enfermera de familia, Violeta Hicks, es copropietaria de una muy concurrida clínica ambulatoria en el oeste de Savannah. Ella pasa sus días tratando a los pacientes por una variedad de padecimientos desde huesos rotos hasta resfriados comunes. El miércoles 5 de julio Violeta estaba en su oficina cuando la recepcionista la llamó diciéndole que tenía una llamada importante en la línea.
“Contesté el teléfono y un hombre se identificó como el teniente Pete Hernandez del Departamento del Sheriff del Condado de Chatham,” dijo Violeta. “Su voz era muy calmada, muy profesional. Me dijo que tenía una orden de arresto y me instruyó a conducir inmediatamente al Lote E de la oficina del sheriff en Chatham Parkway. Dijo que había sido arrestada por ignorar una citación judicial que me habían enviado por correo a mi casa para servir como jurado, y me dijo que había sido programada para una comparecencia en la corte al siguiente día ante el Juez de la Corte Superior John Morse.”
Violeta le dijo que nunca había recibido la citación y que no sabía de qué le estaba hablando.
“Me preguntó si era posible que alguien más en mi familia pudiera haber recogido mi correo y cuando le dije “sí” dijo que lo sentía pero que era era una ofensa muy seria y necesitaba proceder inmediatamente a la cárcel para arreglarlo,” dijo Violeta. “Mi oficina esta a solo una millas del Departamento del Sheriff así que me subí a mi carro y manejé hasta allá pensando que había sido un malentendido. “El oficial Hernandez” me dijo que bajo ninguna circunstancia debía romper contacto con él, así que usé mi celular para continuar con la conversación mientras manejaba. Me pidió confirmar que no tenía alguna droga, alcohol o armas de fuego en mi carro, exactamente el tipo de cosas que usted espera que un oficial de policía diga.”
El complejo del Sheriff del Condado de Chatham es una instalación muy grande e imponente que abarca casi 500,00 pies cuadrados adentro, y esta rodeado de acres de estacionamientos pavimentados picados con alambre de concierto. Si quiere intimidar a alguien que de repente esta amenazado con un arresto, este es el lugar perfecto para hacerlo.
“Cuando llegué al Lote E, el teniente Hernandez me dijo que permaneciera en mi carro y que alguien saldría a escoltarme a la cárcel,” dijo Violeta. “Luego él transfirió la llamada a una mujer que identificó como su supervisora. Ella dijo que me llevarían adentro donde tendría que pagar un depósito de $1200. Ella explicó que pagar el depósito me permitiría evitar que me tomaran las huellas dactilares y que me tomaran la foto policial. De nuevo, me pidió que le confirmara que no tenía alguna droga, alcohol o armas de fuego en mi carro. Me senté allí por varios minutos, luego ella volvió a la línea y dijo que había un problema con el quiosco que aceptaba los pagos de las tarjetas de crédito.”
A este punto, Violeta estaba cada vez más frustrada con lo demorado que estaba el proceso.
“La señora dijo que el quiosco de la tarjeta de crédito seguía caído y que la única otra opción para mí era retirar los $1200 de mi banco y proceder a una dirección que ella identificó como una subestación del Departamento de Transporte (D.O.T.) en Dean Forest Road, donde podía comprar una tarjeta débito prepagada llamada Green Dot Moneypak,” dijo Violeta. “La dirección que ella me dio era de una Parada de Camión Piloto pero asumí que estaba conectada al D.O.T., así que hice lo que me pidieron. Luego ella me instruyó regresar a la oficina del Sheriff para completar la transacción.”
Después de comprar tres tarjetas (green-dot tiene un límite de $500 por tarjeta). Violeta manejó hasta el Estacionamiento E del complejo del Sheriff.
“Me dijeron que esperara en mi carro y que enviarían a una mujer oficial para escoltarme adentro,” dijo Violeta. “Así que esperé y esperé. Finalmente me dijeron que estaban teniendo problemas localizando a la mujer oficial, pero no quería esperar por más tiempo así que proseguí a raspar la parte trasera de la tarjeta y di los números del código de acceso para que ellos pudieran procesar mi pago de retención.”
Cuando Violeta les dio los números del código, el par tuvo acceso instantáneo a los $1200 que había cargado en las tarjetas. Esperó otros 15 o 20 minutos. Cuando no la volvieron a llamar, llamó a su hijo adulto para que fuera al complejo de la cárcel.
“Lo hice que manejara por el lote B donde esta ubicado el edificio principal y que fuera adentro y preguntara en dónde podríamos encontrar al oficial Hernandez,” dijo Violeta. “Cuando entró y mencionó “green-dot” los oficiales le dijeron que había sido estafado.
A este punto, Violeta estaba exhausta de toda la espera. También estaba muy enojada y más que humillada.
“Aquí estaba, una profesional de la salud y dueña de un negocio, que le había permitido a estas personas llevarme alrededor por horas,” dijo. “Me sentía muy avergonzada y mi primer impulso fue quedarme callada para que nadie supiera que me habían engañado. Pero luego pensé en todas las demás personas que podían ser víctimas de esta estafa y supe que lo correcto era decir la verdad para que otros pudieran evitar lo que me había ocurrido.
Según el Oficial de Información Pública del Condado de Chatham, Pete Nichols, “El personal de la Corte del Condado de Chatham posiblemente puede llamar para una convocatoria de jurados, pero nunca exigirá algún tipo de pago o pedirá información personal por teléfono.”
“La Oficina del Sheriff del Condado de Chatham nunca contactaría a nadie por teléfono dirigiéndolo a poner dinero en una cuenta de tarjeta bancaria para pagar una multa,” dijo Nichols. “En el pasado, las investigaciones encontraron que un número de estas estafas se originaron con reclusos dentro del sistema penitenciario del Estado de Georgia. Los números de teléfono en el identificador de llamadas no se pueden rastrear debido al contrabando en el Sistema Penitenciario Estatal.”
En una práctica conocida como “engaño”, Nichols agregó que la tecnología de hoy también permite a los estafadores disfrazar a propósito su número de teléfono para aparecer como un número de teléfono diferente en el teléfono de la víctima.
“Usted siempre debe ser escéptico de cualquier solicitud de teléfono no solicitada que requiera el pago de dinero,” agregó Nichols. “Si alguien siente que ha sido víctima de esta estafa o tiene alguna información adicional, debe contactar a la Unidad de Investigación CCSO al 912-652-7681.”

La Dra. Karen Kim, una pediatra de Kids First Pediatrics en Pooler, tuvo una experiencia similar y compartió su historia por correo electrónico. Lea su historia en la página 30.

 

Issue Month: 
Friday, March 3, 2017