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La policía local se distancia de ICE

  • Adelina Nicholls, Directora de GLAHR. Foto por Rosie Bullock.

Deténganme si han escuchado esta... una monja, un pastor y un reportero de un periódico entran a un bar.
No es un arreglo para una vieja broma sino que realmente ocurrió. Bueno, algo así. Realmente, entramos a la Corte del Condado de Chatham en Montgomery Street, que de hecho es el hogar de una serie de barras (en el sentido legal) pero ninguna de las que vende o dispensa bebidas alcohólicas.
El mes pasado, acompañé a la Hermana Pat Brown (directora de Caridades Católicas de la Diócesis de Savannah) y al Pastor Samuel Rodriguez (líder espiritual de la Primera Iglesia Bautista Hispana) en una visita a la oficina de la jefe de policía del Condado de Chatham, la Fiscal del Distrito Meg Heap.
Estábamos ahí porque el miedo y la incertidumbre se han convertido en lo normal para muchos de nuestros amigos mutuos en las comunidades inmigrantes locales. Queríamos que Heap entendiera cómo esos miedos están creando una barrera entre su departamento y las personas a las que ha jurado proteger y servir.
El presidente Trump insiste en que esta tomando medidas contra los “hombres malos” de la comunidad inmigrante, pero desde que asumió el control del gobierno federal en enero, Trump ha emitido una serie de ordenes ejecutivas cuyo intento claro es aterrorizar a TODOS los inmigrantes indocumentados, incluyendo a muchos que han echado raíces en nuestra comunidad y han hecho contribuciones significativas a su prosperidad y desarrollo. Las redadas tarde en la noche en febrero, realizadas localmente por los agentes de ICE (Control de Inmigración y Aduanas) han inducido paranoia entre muchos inmigrantes hacia todos y cada uno en la aplicación de la ley.
Heap, quien tiene una larga historia de servicio a las víctimas del crimen y a los indefensos, fue comprensiva con nuestra tarea y mencionó el trabajo de Tere Rivera, abogada bilingüe para las víctimas del Programa de Asistencia de Víctimas-Testigos de su oficina. La oficina de Heap ha archivado numerosas peticiones de visa U a beneficio de las víctimas indocumentadas de un crimen que desean ayudar a su equipo de fiscales.
“Tere es muy activa en la comunidad hispana y estoy muy orgullosa de su trabajo,” dijo Heap. “Nuestro trabajo en la oficina de D.A. es asegurarnos de que cualquier persona que sea víctima de un crimen o pueda tener información como testigo de la actividad criminal, se sienta bienvenido y seguro de cooperar con nosotros. No estamos conectados con ICE.”
El shérif P.J. Tanner, del vecino Condado de Beaufort, fue noticia en febrero cuando anunció que su oficina quiere comprometer a cinco diputados al programa 287(g), una iniciativa del Control de Inmigración y Aduanas que permite a las autoridades estatales y locales recibir autoridad para la aplicación de la ley de inmigración en sus jurisdicciones. (Vea la historia en la página 14.)
Nuestro grupo también se sentó con el shérif del Condado de Chatham, John Wilcher, a principios de marzo. El shérif Wilcher expresó su sorpresa a las acciones de Tanner y dijo que su oficina no tenía planes de seguir su ejemplo.
“Tengo más de 1700 presos en esta cárcel y mi plato esta lleno,” dijo Wilcher. “Cuando ICE vino a nuestra comunidad en febrero, solicitaron que les proporcionáramos cuatro carros patrulla para transportar a la gente que estaban recogiendo. Eso fue todo lo que preguntaron y eso fue todo lo que les proporcionamos. Fui elegido para hacer un trabajo específico y la aplicación de la inmigración no es parte de ese trabajo.”
ICE también ha sido criticado por la práctica de emitir detenciones indefinidas en reclusos que sospechan que son indocumentados. Pero bajo la ley federal, no hay requerimiento legal para una cárcel retenga alguien más allá del tiempo, cuando son elegibles para ser liberados de la custodia estatal o local.
“Nuestra política es retener a todos los presos hasta por 48 horas después de su arresto,” dijo Wilcher. “Después de eso, si ellos han pagado su fianza o les ordenan ser liberados en espera de una futura cita de la corte, no los tenemos aquí en esta cárcel.”
Finalmente, la semana pasada, nuestro grupo se sentó con los miembros más antiguos del personal de mando del Departamento de Policía Metropolitana de Savannah Chatham y compartió varias preocupaciones con estos oficiales- jefes, entre ellas la preocupación de que las víctimas del crimen en los barrios de inmigrantes ahora son menos propensas a que cooperen con la policía por temor a ser agarrados en las nuevas iniciativas de Trump de aplicación de la inmigración.
El comandante Richard Zapal, Jefe de la División de Investigaciones Criminales del SCMPD, nos aseguró que sus oficiales están enfocados en proteger y servir a todos los miembros de la comunidad, independientemente de su estatus legal.
“No somos agentes federales de inmigración,” dijo. “Nuestro trabajo es defender la ley y no estamos interesados en el estatus legal de nadie a menos de que sean un objetivo específico de una investigación criminal.”
Zapal también expresó un deseo por volver a comenzar el programa Latino Officers on Patrol (LOPP), un esfuerzo de extensión que proporciona a los residentes locales un número especial de línea directa en español que los conecta con un oficial hispano 24/7.
Lo triste de todas estas conversaciones es el hecho de que su necesidad se basa en una premisa demostrablemente falsa- la idea de que los inmigrantes indocumentados representan una enorme amenaza para la seguridad de nuestra nación.
A comienzos de este año, el presidente Trump llamó al Departamento de Seguridad Nacional a crear una nueva oficina enfocada solamente en las víctimas de crímenes de inmigrantes y mandó a la agencia a “hacer pública una lista completa de acciones criminales cometidas por extranjeros.”
En realidad, estudio tras estudio ha demostrado que, en general, los inmigrantes indocumentados de hecho son mucho menos propensos a cometer crímenes que sus vecinos ciudadanos. De acuerdo al New York Times, “una revisión de los datos del censo entre 1980 y 2010 de que aunque los no ciudadanos comprendían el 7% de la población estadounidense, comprendían solo el 5% de los que estaban en cárceles estadounidenses.
Por eso es que los agentes de ICE han sido incitados a hacer tantos arrestos indiscriminados. El mero acto de cruzar la frontera sin autorización es, de hecho, un acto criminal. Así que, por definición, muchos de los aproximadamente 11 millones que viven y trabajan entre nosotros son, de hecho, criminales. No importa que muchos de ellos han sido más conscientes que los ciudadanos estadounidenses de evitar violar cualquier ley, excepto aquellas que eran casi imposibles de evitar- como manejar sin una licencia.
Irónicamente, el empuje contra la visión de Trump de una nuevo y mejorado Estados Unidos, ha llevado a que los inmigrantes indocumentados limiten su cooperación con los esfuerzos de aplicación de la ley.
Adelina Nicholls ha servido como Directora Ejecutiva de GLAHR, Georgia Latino Alliance for Human Rights (Alianza Latina de Georgia por los Derechos Humanos), desde 2001. La misión de GLAHR es defender y hacer avanzar los derechos humanos y civiles de los latinos.
Nicholls viajó a Savannah el mes pasado para presentar un taller en la iglesia del pastor Samuel sobre la resistencia no violenta. Su consejo ¿Debería ICE tocar a su puerta en medio de la noche? “Si no esta seguro de que ellos tienen una orden debidamente firmada, usted mejor no abra la puerta,” dijo. “Si tienen una orden, ellos van a romper la puerta de todos modos. Y si no la tienen, se irán.”

Issue Month: 
Tuesday, April 4, 2017