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Memorias de un Inmigrante

  • Agustin Martinez.
  • (AP Photo/Eduardo Verdugo)

“Primero vinieron las amenazas,” ella (Betty) contó su historia entre lágrimas. “Y luego llevaron a cabo sus amenazas. Después de que mi hermano fue asesinado, mi vida estaba en peligro. Así que, huí de mi país.”
Desafortunadamente, para muchos inmigrantes latinoamericanos, esta historia es muy familiar- una que la familia promedio de los Estados Unidos no puede empezar a comprender.
Vivimos en un país con muchos privilegios, un lugar donde, aunque tenemos corrupción en algunas partes de nuestro gobierno, también tenemos otras agencias gubernamentales, los medios de comunicación, los grupos sin fines de lucro y los ciudadanos comunes que se especializan en responsabilizar a los oficiales corruptos y sacar a la luz sus indiscreciones.
Debido a que damos estos privilegios por sentado, a menudo asumimos que todos los otros países disfrutan los mismos privilegios. Asumimos que las leyes son seguidas y cuando se llama a la policía, ellos llegan y ayudan.
Estamos mal. He pasado buena parte de un mes entrevistando a docenas de inmigrantes acerca de su viaje, por qué vinieron a los Estados Unidos, qué experimentaron en su viaje aquí y qué es lo que su país natal necesita y carece. Los resultados son serios y muy tristes. Por favor tenga presente que este artículo representan una serie de entrevistas de un mes, no una investigación exhaustiva.
La razón contundente por la que muchos huyen a los Estados Unidos es doble: temor y falta de oportunidades económicas.
Muchos vienen aquí por la violencia que esta ocurriendo donde viven. Por ejemplo, un hombre, “Bill,” escuchó un golpe en su puerta un día. Cuando abrió, un grupo de hombres armados entró a su casa y le dijeron que él y su familia tenían que irse inmediatamente. Los hombres armados estaban tomando el control de su casa. Entonces reunió a su familia y se fueron. Lo único que la policía pudo hacer al respecto fue darle un poco de tiempo para recoger una cosas adicionales.
En muchos casos esta historia es consistente- la policía es impotente y las pandillas son matones, típicamente traficantes de drogas, que tienen el poder. El ciudadano promedio puede unirse a ellos o salirse del camino.
La indiscriminada violencia fue un tema común. Cuando preguntaba qué hacía la policía para ayudarlos, la respuesta fue casi siempre la misma, “No hacen nada.” Otra respuesta frecuente fue “La policía es pagada por estos matones.”
Muchos inmigrantes escucharon sobre las oportunidades económicas en los Estados Unidos de los miembros de la familia que ya viven aquí. Vienen aquí buscando escapar de una variedad de males económicos- el gobierno de su país roba a sus ciudadanos; impuestos altos junto a combustible caro y los precios de los alimentos, se llevan la mayor parte de su salario; una mala economía, la falta de recursos, el sexismo y la falta de educación, todo contribuye a mantenerlos pobres. De esta forma tenemos inmigrantes hoy los Estados Unidos que, aunque altamente educados en su país de origen, están mejor económicamente aquí, en cualquier trabajo que puedan encontrar, que lo que estarían en su tierra natal.
El viaje en sí fue otra parte de mi entrevista. Los resultados son sorprendentes. Las personas sufrían mucho o el viaje fue largo y sin acontecimientos importantes. Para aquellos con una visa de trabajo o de turista, muchos simplemente cruzaron la frontera por la aduana y hacia su destino.
Hubo algunos que entraron a los Estados Unidos ilegalmente, tuvieron un viaje agobiante, pero seguro. Pero para otros que entraron ilegalmente, el asunto fue, en algunos casos, bastante angustiante. Algunas personas fueron secuestradas, violadas, robadas, retenidas, mientras sus familias fueron amenazadas y exhortadas. También hubo quienes supieron de gente que fue asesinada en su viaje a los Estados Unidos.
Mi pregunta final abordó el tema detrás de la decisión de abandonar la tierra de nacimiento. Le pregunté a todas las personas que entrevisté, “¿Qué necesita cambiar en su país?” Aunque algunos detalles variaron, sus respuestas fueron muy similares. La respuesta más común es la necesidad de un gobierno que proteja a su gente con la ley; un país en donde aquellos que violan las leyes son responsables; un gobierno que proporcione oportunidades económicas, educativas y equitativas. Fue triste escuchar a la mayoría de los que contestaron decir que no creen que su país cambiará jamás porque no hay motivos para que los oficiales corruptos del gobierno hagan algún cambio.
Si nosotros, en los Estados Unidos queremos ayudar a la gente de Latinoamérica, debemos comenzar a pensar más grande y a soñar más grande. Los países de Latinoamérica necesitan establecer cambios radicales en sus políticas domésticas. Mientras nuestro gobierno continúe ignorando la situación de nuestros vecinos y no exija un cambio sustantivo de los gobiernos de Latinoamérica, en realidad no ayudamos a muchos latinoamericanos que viven aquí.
El cambio real es necesario y necesario ahora.

Issue Month: 
Wednesday, May 3, 2017