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Una historia de dos hospitales

     El mes pasado, recibí una llamada telefónica de un pastor hispano local que estaba preocupado por el bienestar de un cuadripléjico al que conoció cuando visitaba a los pacientes de un centro de rehabilitación de Savannah.
     Según el pastor, el hombre es un inmigrante indocumentado, de 42 años, originario de México, que fue admitido en St. Joseph's Hospital de Savannah el verano pasado después de romperse el cuello en un raro accidente.
     Él no tenía seguro médico pero la ley federal mandaba que St. Joseph's le proporcionara atención médica de emergencia y estabilizara su condición. Después de varias semanas de terapia intensiva y atención médica las 24 horas, fue determinado que él nunca volvería a ganar el uso de sus brazos o sus piernas. La pregunta fue: ¿Quién debería ser responsable de su atención médica en el futuro?
     Hace 30 años, en 1986, el Congreso de los Estados Unidos pasó una ley para prevenir que los hospitales “botaran a los pacientes”, la práctica de rechazar tratar a las personas sin seguro médico debido a la incapacidad de pagar, o despedir involuntariamente a los pacientes de emergencias que enfrentan costosos regímenes de tratamiento.
     Desde que la ley se promulgó, los hospitales han desarrollado una variedad de estrategias para lidiar con los exhorbitantes costos asociados a proporcionar dicho cuidado. En algunos casos, si la familia de un inmigrante acepta cuidar al paciente después de la repatriación, un hospital puede pagar el costo inicial sustancial para que lo evacúen médicamente de regreso a su país.
     En el caso de este hombre, se determinó que esto era poco práctico. Su mamá es anciana y vive en un área rural de México con recursos médicos muy limitados. Su otro único familiar es un hermano extraño que vive en un estado occidental.
     Por ahora, St. Joseph's continúa pagando la habitación y la comida de el hombre en el centro de rehabilitación, pero los fondos disponibles para los servicios de rehabilitación son muy limitados. Entonces, según el preocupado pastor, él solo esta acostado en la cama todo el día, mirando las paredes.
     Ahora déjeme compartirle otra historia. Esta involucra, al menos periféricamente, a Memorial Health, el hospital más grande de Savannah y rival de St. Joseph's.
     Memorial es el el mayor hospital de cuidado indigente del sur de Georgia y como tal, desangra tinta roja de un exceso de atención médica no compensada.
     Hace tres años Memorial Health entró en una “asociación estratégica” con Applecare, una oficina de atención médica emergente con 14 instalaciones médicas distribuidas por todo el sudeste de Georgia. Como resultado de la fusión, las tres clínicas Urgent One de Memorial se convirtieron en Urgen One/AppleCare.
     En los años recientes, estas instalaciones han ofrecido alternativas cada vez más populares para las salas de urgencia de los hospitales, especialmente para los pacientes sin seguro médico que tienen condiciones que no amenazan la vida y que pueden pagar por los servicios médicos en el lugar, y aquellos que prefieren la conveniencia de tiempos de espera más cortos.
     El mes pasado, un inmigrante indocumentado, quejándose que dolor estomacal generalizado, se presentó en la clínica Memorial-Urgent One/AppleCare ubicada en frente de Savannah Mall. Según un amigo que proporciona servicios de extensión a los latinos locales, el hombre fue rechazado y le negaron tratamiento porque la recepcionista rechazó aceptar su identificación.
     “Él trató de darle a la dama su Matrícula Consular (identificación del gobierno mexicano) pero ella dijo, “No, necesito una identificación real”,” dijo su esposa. “Fuimos a ese lugar en primer lugar, porque queríamos pagar por los servicios. Él tenía el dinero para el examen, pero la dama dijo que su identificación no era aceptable.”
     Cuando hice algunas preguntas, un portavoz conectado a la clínica me dijo “Todos los pacientes deben presentar una identificación con foto (licencia de conducir, pasaporte, etc.) cuando lleguen por servicios a una de nuestras oficinas. Los pacientes sin una identificación con foto son referidos a la sala de urgencias.”
     Según su esposa, la recepcionista en Urgent One nunca mencionó la opción de la sala de urgencia. Cuando fueron rechazados, su esposa lo llevó a otra clínica privada a una corta distancia, donde su identificación fue aceptada. Fue examinado y se le aconsejó que buscara más consultas para su dolor de estómago.
     Los defensores de los inmigrantes llaman a las personas como la recepcionista de Memorial Urgent One/AppleCare “porteros”. Ellos trabajan como dependientes en las cortes y en los departamentos de sheriff. Trabajan en compañías de seguro y oficinas de matrícula. Nos quejamos de las acciones de nuestros funcionarios electos, pero el poder de estos empleados y su capacidad de afectar la vida de los inmigrantes indocumentados es enorme. Bajo la autoridad de un notorio crítico de los inmigrantes como el Fiscal General de los Estados Unidos Jefferson Beauregard Sessions III, veo ese poder incrementarse exponencialmente.
     La falta de acceso a cuidado primario y preventivo en nuestras comunidades inmigrantes está concentrando a sus miembros en nuestras salas de urgencias en números cada vez mayores. De acuerdo al gigante de seguros médicos, Blue Cross/Blue Shield, las visitas a la sala de urgencias cuestan un promedio de $1,233. Mientras tanto, las opciones más asequibles de atención de urgencia cuestan un promedio de solo $60 por visita.
     Desde una perspectiva legal, entiendo que Memorial Health probablemente estaba en su derecho de negar tratamiento a este paciente puesto que Urgent One/AppleCare es una entidad comercial privada. Pero desde una perspectiva moral, encuentro preocupante que esta recepcionista, actuando por su cuenta, esté facultada para negarle tratamiento a este hombre solo porque ella no reconoció su tarjeta de matrícula como una identificación legal. Y desde una perspectiva empresarial, es simplemente una locura que Memorial promueva una política tan hostil para sus propios intereses financieros.

     Nota del editor: Muchos de nosotros tenemos buenos recuerdos de los viajes de verano a la playa al crecer. Viviendo cerca a la costa tendemos a no valorar lo suficiente el mar, puesto que esta justo aquí en nuestro patio. Pero por favor, haga a usted y a sus hijos un favor e incluya la playa de Tybee en su itinerario para este verano, y revise nuestra sección especial en esta edición.

Issue Month: 
Wednesday, July 5, 2017