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Suicidio

  • Agustin Martinez, Beaufort, SC.

La noticia de un suicidio siempre me ha llegado por teléfono. Siempre ha llegado cuando menos la espero. Siempre me ha golpeado fuerte y me ha dejado paralizado. Incluso, he gastado incontables horas y lágrimas lamentando algo que no hice, reflexionando sobre las muchas cosas posibles que debería haber hecho, que debería haber notado, que debería haber dicho.
Muchos pensamientos todos en un mismo momento, tanto así, que se vuelve abrumador.
La pregunta que nos persigue es la misma que la humanidad ha estado preguntando desde el comienzo de los tiempos. ¿Por qué? ¿Por qué ellos me harían esto? Esta es la que los más cercanos al fallecido preguntarán. La verdad impersonal es que, en el extenso número de casos, la razón abrumadora para el suicidio es una depresión muy profunda. Numerosos artículos, escritos académicos y libros sobre asuntos de salud mental han declarado que hasta el 96% de todos los intentos de suicidio fueron el resultado de una depresión profunda.
Así que aquí comienza uno de los dilemas más grandes de las sociedades. No entendemos la depresión. Cuando Robin Williams se suicidó en 2014, muchas historias de los medios siguieron la vena de que era una persona muy infeliz, que había sido un accidente, que él no sabía lo que estaba haciendo. No recuerdo el primer reporte que se enfocara en la depresión y en la bestia que esta enfermedad es.
Muchos estadounidenses educados caminan con la idea de que la depresión es algo que usted “supera.”
Aunque algunas formas de depresión son circunstanciales, también están el tipo, que una vez se ha manifestado, responden bien a atención médica, medicamentos y terapia- todos los cuales deben ser respetados bajo la supervisión de un médico. Dentro de este plan esta la necesidad de que el paciente realice un verdadero trabajo con los consejeros de salud mental, haciendo simplemente eso, aconsejar. El apoyo que una persona deprimida recibe de su familia y/o grupo de apoyo será invaluable. Esta persona no esta loca, está adolorida. Cuando decimos tales cosas, solo servimos para demostrar lo profunda que es nuestra ignorancia sobre este tema.
La familia siempre es la primera línea de defensa cuando se trata de salud mental. Nosotros conocemos a nuestros seres queridos muy bien. Cuando comenzamos a notar una conducta extraña o cambiante, ese es el momento para plantear la cuestión. Podemos notar mayor aislamiento, o que una persona que antes disfrutaba ir al parque, ahora evita estar en exteriores.
Debemos dar pasos para educarnos sobre este asunto. Hay organizaciones como la Alianza Nacional sobre la Enfermedad Mental (NAMI) que existe para educar al público sobre asuntos de salud mental.
Pero el silencio y la apatía son el enemigo.
Una vez la depresión se ha establecido, los procesos de pensamiento del afligido cambiarán. Felicidad, alegría, autoestima serán difíciles de aceptar. Comenzarán a ver el mundo a través de una bruma de oscuridad. Se aislarán y se retirarán de todas las cosas que alguna vez fueron las más queridas para ellos, incluyendo sus seres queridos. Mientras la depresión crece, la esperanza y el auto valor se evaporarán. La necesidad de atención médica y de profesionales capacitados es extrema en esta situación. En caso de duda, errar por el lado de la ciencia médica.
A través de los años demasiados miembros de familia y amigos bien intencionados, han creído equivocadamente que ellos solos pueden hacer la diferencia que necesita su ser querido para superar esta enfermedad.
Sí, su apoyo será vital, pero no cometa el error de ignorar a la ciencia médica. Las consecuencias lo perseguirán por el resto de su vida. La depresión es una enfermedades que puede ser derrotada o, en los casos más serios, controlada. Démosle a nuestros seres queridos la oportunidad de vivir.

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Wednesday, July 5, 2017