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Compartiendo una pasión por la música

  • Nelly y Guillermo Brazón. Foto de FaceBook.com
  • Left to right (Izq. a Der.) Guillermo Brazón, Janet Geary, Dianne Rice, y Nellymar Brazón.

El año pasado tuve el placer de conocer a una pareja venezolana en Bluffton, Carolina del Sur. Debido a que su estatus legal todavía estaba en el limbo, los identifiqué usando un pseudónimo. Hoy, soy feliz de informar que han obtenido estatus de refugio temporal y puedo llamarlos públicamente por su nombre- Guillermo y Nellymar (Nelly) Brazón.
Los Brazón son músicos profesionales que huyeron de Venezuela hace casi tres años, después de que los simpatizantes del presidente venezolano Nicolás Maduro los amenazaron a ellos y a su hijo adolescente, David.
“Hace cuatro años nuestro hijo, David, vino a los Estados Unidos a aprender inglés,” dijo Guillermo. “Cuando regresó a casa, la situación política en nuestro país se deterioró y se unió a otros jóvenes en una protesta pública. De repente, comenzó a recibir amenazas de muerte de los “colectivos” (partidarios del gobierno), las cuales tomamos muy seriamente porque en Venezuela no es nada que a un manifestante que le disparen en la cabeza y lo dejen morir en las calles. Entonces enviamos a David a vivir con unos familiares en Carolina del Sur.”
Un año después, los Brazón siguieron a su hijo al Condado de Beaufort. Fue una decisión desgarradora para los nacidos en Carúpano, Venezuela. Tenían una educación universitaria, compartían una bonita casa y eran miembros respetados de su comunidad. Juntos desde que eran adolescentes, Guillermo y Nelly se casaron cuando tenían 21 años y formaron un grupo coral profesional en Venezuela llamado “Rapsodia”. Con Guillermo como director, compositor y arreglista, Rapsodia alcanzó fama internacional y viajó alrededor del mundo compartiendo sus talentos con los amantes de la música en salas de conciertos en toda Europa, Asia y Sudamérica. Usted puede encontrar numerosos vídeos de sus presentaciones en YouTube.
Guillermo no es un hombre grande, pero su energía y pasión por la música proyecta una potencia bruta que llena la sala con su presencia. Se levanta todas las mañanas planeando su día alrededor de una serie vertiginosa de proyectos musicales- dirigiendo coros de jóvenes hispanos locales, dando clases de guitarra y piano, tocando saxofón con Son del Coquí, un popular grupo de salsa local, y actuando cada noche como miembro de la orquesta de la casa para “Mama Mía”, una producción de teatro musical de Arts Center of Coastal Carolina en Hilton Head.
Nelly, dotada de una hermosa voz para cantar, es como un rayo de sol con su dulce sonrisa y una devoción inquebrantable a los muchos esfuerzos musicales de Guillermo. Ella es una presencia constante como conductora y asistente cuando Guillermo toca piano para sus jóvenes de grupos corales.
David, mientras tanto, ha prosperado en su vida como estudiante universitario. Después de que una lesión cortó sus sueños de jugar fútbol profesional, David tomó el culturismo y el año pasado ganó el título de “Sr. Adolescente Carolina del Sur”.
Cuando los Brazón llegaron por primera vez al Low Country de Carolina, Guillermo conoció al padre Oscar Borda, el pastor de St. Anthony's Catholic Church en Hardeeville, SC.
“El padre Oscar me ayudó a formar un coro de niños para su congregación hispana,” recordó Brazón. “Para muchos de estos jóvenes, aunque son latinos, el inglés es su idioma dominante. Así que enseñarles a cantar canciones en español no fue una tarea fácil.”
Después de obtener su permiso de trabajo, Guillermo fundó un coro de adultos para la congregación hispana en St. Gregory the Great Catholic Church en Bluffton. Desde ahí, los Brazón han continuado compartiendo su pasión por la música en otros lugares religiosos y seculares.
“Nos sentimos muy bendecidos de estar aquí,” dijo Guillermo. “En la mayor parte, la gente de Carolina del Sur nos ha recibido con los brazos abiertos. Solamente tuvimos una mala experiencia cuando la esposa de un diácono en una iglesia local dejó claro que no le gustaban los inmigrantes que vivían en su comunidad. Pero en general la gente ha sido una maravillosa seguidora de nuestra música.”
Guillermo admite que sumergirse en la música ayuda a aliviar el dolor y la impotencia que siente viendo a su amada Venezuela caer en caos mientras los disturbios, la hambruna y las protestas sumergen a la nación.
“No me permito mostrar ninguna tristeza,” dijo. “Mi primera responsabilidad con los niños es enseñar y compartir la alegría pura que la música le trae a nuestras vidas.”
Un cambio notable desde la última vez que vi a la familia Brazón fue el progreso constante que han hecho en aprender inglés. Guillermo le da crédito por su mejoramiento a los dedicados voluntarios de Literacy Center en Bluffton.
Hablé con dos voluntarias de Literacy Center, Janet Geary y Dianne Rice, quienes comentaron sobre la dedicación de sus estudiantes.
“Guillermo y Nelly han trabajado muy duro por aprender inglés,” dijo Geary. “Cuando usted tiene estudiantes que ponen tanto de sí mismos en las clases que ofrecemos, hace nuestro trabajo más fácil.”
Durante nuestra visita, Guillermo compartió un gran sueño.
“Quiero crear un Coro de Niños Hispanos del Low Country que involucre a jóvenes hispanos de toda nuestra región,” dijo. “Tenemos mucho talento en bruto aquí y me gustaría organizarlos en un gran grupo coral. Los padres me dicen, “Mi hijo tiene talento.” Pero yo les recuerdo que el talento no importa. El talento es secundario. Lo primero que ellos necesitan tener es disposición para trabajar y practicar. Usted me da eso y vamos a crear algo muy especial.”

 

Issue Month: 
Wednesday, July 5, 2017