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Irán en la tierra de los Incas

  • El presidente de Irán, Hassan Rouhani, con el Ministro de Relaciones Exteriores, Mohammad Javad Zarif. (AP Photo/Vahid Salemi)

La incursión de la política exterior de Irán en América Latina no puede ser ignorada por los líderes políticos en Washington, D.C., dadas las graves consecuencias para la seguridad nacional del gobierno de los Estados Unidos y sus aliados regionales.
Durante su discurso de inauguración de 2013, el presidente de Irán, Hassan Rouhani, declaró que intentaba continuar con la política exterior de Irán de proximidad hacia América Latina, en un intento por romper el aislamiento de Irán del resto del mundo, especialmente de los Estados Unidos.
América Latina es un socio estratégico importante y atractivo para Irán. América Latina tiene 626 millones de personas y 33 naciones soberanas, muchas con una fuerte política exterior antiamericana. De acuerdo a Tzvi Kahn, un analista experimentado de políticas de la Iniciativa de Política Exterior, “Irán siempre vio su presencia en América latina no como una oportunidad económica, sino como un imperativo militar e ideológico. La región, con sus muchos regímenes antiamericanos, le ofrece a Teherán un refugio seguro que le permite exportar sus visiones radicales de la Revolución Islámica a la puerta de América, y simultáneamente financiar su aventura militar global.”
Los intereses de la economía de Irán en América Latina son impulsados por lo que se llama una “resistencia económica.” Esto tiene como objetivo la promoción de bienes y servicios exportables... así como... inversiones extranjeras para propósitos de exportación, e incrementar la colaboración 'regional e internacional'” según lo decretado el 19 de febrero, 2016, por el Líder Supremo de Irán, Ali Khamenei. Como Amir Toumaj del American Enterprise Institute lo ha señalado, la doctrina de la economía de la resistencia de Irán es el componente económico de los intentos del régimen para contrarrestar la guerra blanda de occidente. No es simplemente una doctrina defensiva, sino que también tiene como objetivo apoyar la ambición política extranjera de la República Islámica: establecer a Irán como hegemonía regional que lidera a los países musulmanes.”
Los socios Latinoamericanos de Irán son conocidos como la “Marea Rosa.” Este grupo de los líderes de las naciones llegó al poder entre 1998 y 2009. Sus naciones están unidas por un fuerte sentimiento antiamericano. En su libro, Talons of the Eagle: Latin America, the United States, and the World, Peter Smith escribe que los líderes de la Marea Rosa, “no barrieron en tierra como un movimiento organizado. Fue un aumento espontáneo de la voluntad popular.” Aunque la Marea Rosa no tiene una ideología clara, sus partidarios están unidos en oposición al Consenso de Washington, un enfoque basado en el mercado para la reforma económica asociada a los Estado Unidos, el Fondo Monetario Internacional (IMF) y el Banco Mundial.
Quizás ningún otro país en América Latina sea más representativo de este comportamiento antagonista de la política exterior estadounidense que Venezuela, bajo el liderazgo del fallecido Hugo Chavez y el ahora presidente Nicolas Maduro. Desde 1998, la política exterior del Chavismo de Venezuela ha sido poco cooperativa y confrontativa hacia los Estados Unidos. Tanto Chavez como el ex presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad adoptaron la retórica de una política exterior independiente frente a los Estados Unidos y Europa, expresando unidad en su lucha.
Brasil es otro socio estratégico importante para Irán en las Américas. Por ejemplo, el vicecanciller de Brasil, Jose Alfredo Grasa Lima indicó durante una visita en 2016 a Irán que Brasil esta “comprometido a desarrollar relaciones con Irán en política, economía y cultura.” El sentimiento es mutuo, así como lo demuestran las declaraciones públicas de los líderes iraníes. En particular, el Ministro de Petróleo de Irán expresó un deseo de cooperar con Brasil en proyectos de energía como en la exploración de gas y la perforación de petróleo en aguas profundas.
Rouhani emitió una declaración conjunta con el presidente de Bolivia, Evo Morales, pidiendo una mayor cooperación económica entre las dos naciones. Durante su reunión, Rouhani declaró, “Nosotros (Irán y Bolivia) tenemos buena cooperación en el campo político, pero existe la necesidad de ampliar nuestras relaciones en las áreas económicas y comerciales.”
En Centro América, Nicaragua ha sido el socio más ardiente de Irán. Durante la visita del presidente Daniel Ortega a Teherán en 2007, llamó a establecer un nuevo orden mundial y a suplantar el “capitalismo e imperialismo.”
El Viceministro de Relaciones Exteriores y de Política de Integración de Ecuador, Xavier Lasso, enfatizó la disposición de su país para continuar las relaciones con Irán diciendo: “(Nosotros) cooperamos en el marco del Movimiento de los Países no Alineados y otras organizaciones internacionales, y esta cooperación continuará.” En 2015, el Ministro de Comercio Exterior de Ecuador, Diego Aulestia, anunció que Ecuador abriría una oficina comercial en Teherán para facilitar las relaciones comerciales entre las dos naciones.
Incluso Cuba ha dado pasos para impulsar la cooperación entre ellos e Irán. Por ejemplo, Irán ha usado una estación electrónica afuera de La Habana para atascar la emisión de disidentes iraníes con sede en Los Angeles y en otros lugares de los Estados Unidos. Cuba le esta construyendo a Irán un laboratorio genético, y los dos países acordaron cooperar en nanotecnología, farmacia y otras áreas científicas, así como en economía. Cuando las tensiones diplomáticas entre los Estados Unidos y Cuba se aliviaron después de una visita allí del ex presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, el Ministro de Relaciones Exteriores Iraní declaró, “Ahora es el momento de realizar juntos nuestras metas comunes e implementar la economía de la resistencia en Irán y materializar... los objetivos de reconstrucción de Castro de la economía cubana.”
Hasta cierto punto, los cambios recientes en la política de Estados Unidos han dado a Irán una oportunidad de ampliar su participación en América Latina. En un discurso en 2013 para la Organización de Estados Americanos en Washington, D.C., el ex Secretario de Estado John Kerry anunció que la era de la Doctrina Monroe había terminado. Esto plantea la cuestión de si los Estados Unidos debe objetar a la intromisión extranjera en las Américas, o debe sorprenderse de que Irán no ve a América Latina como el interés exclusivo de los Estados Unidos. Cualquiera que sea la causa del creciente interés de Irán en la región, la pregunta se convierte en, ¿qué debe hacer el gobierno de los Estados Unidos con respecto a eso?
Una posibilidad es obstaculizar los intentos de Irán por ejercer más influencia. Las agencias del gobierno federal de los Estados Unidos, sus fuerzas armadas (incluyendo el Comando Sur de los Estados Unidos) y sus aliados en las Américas, pueden coordinar esfuerzos para terminar la intrusión Iraní en América Latina. Como un ejemplo de tales esfuerzos, el 10 de febrero, 2011, el Departamento de Tesorería de los Estados Unidos identificó al Banco Libanés Canadiense establecido en Líbano, como un problema de lavado de dinero bajo el PATRIOT Act (Section 311), por su papel en una red internacional de tráfico de drogas y lavado de dinero vinculada a Hezbolá.
Otra posibilidad es que Estados Unidos utilice intereses iraníes en la región como base para lograr un mayor acercamiento con Irán. Después de la reelección de 2017 del presidente Hassan Rouhani, un clérigo chiíta moderado, y el enfoque más conciliador del líder supremo de Irán con los Estados Unidos, estos últimos pueden tener la oportunidad de conseguir tal política.
Una opción final es simplemente esperar y ver cómo evolucionan las cosas. Uno puede argumentar que el total de la participación Iraní en América Latina sigue siendo marginal, sin embargo eso no es una garantía contra otras incursiones. La medida en que esto puede amenazar intereses significativos de los Estados Unidos es una pregunta abierta. Sin embargo, puede ser sabio hacer algo con respecto a ello antes de que alcance ese nivel. Obviamente, dado el actual aumento de la administración estadounidense en la retórica anti-Irán, la imposición de nuevas sanciones a Irán, la crítica del acuerdo nuclear de Irán con los Estados Unidos, y una orden ejecutiva sobre inmigración que afecta a varios estados de mayoría musulmana, Teherán puede estar menos dispuesto a cooperar con los Estados Unidos. Sin embargo, si somos serios en resolver muchos de los problemas actuales en el Medio Oriente y América Latina, la cooperación de los Estados Unidos con la República Islámica de Irán podría ser esencial.

Dr. Jose de Arimateia da Cruz es un Profesor de Relaciones Internacionales/Política Comparativa en Armstrong States University. Las opiniones en este artículo son del autor y no necesariamente reflejan las del Ejército o el Gobierno de los Estados Unidos.

 

Issue Month: 
Wednesday, July 5, 2017