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No basta con decir “NO”

  • Minna Betancourt.

     No, ellos NO son “borrachos” “alcohólicos,” “drogadictos”, “escoria,” “cracómanos,” “heroinómanos,” “indeseables.” Son individuos, igual que tú y yo. Ellos son padres, madres, hijos, hijas…. Son seres humanos. La adicción no define quienes son. Define sus comportamientos. Agrupar a las personas basados en solo una característica sin tomar el resto en consideración es estereotipar a las personas.

     De acuerdo a varios investigadores, la percepción de individuos afectados por la adicción es mucho más negativa que la de aquellos afectados por enfermedades mentales. De hecho, en un estudio realizado en 2009, aquellas personas en recuperación son vistas como abusadoras del sistema de jeringas estériles, incumplidos, que no tienen apoyo de la comunidad, y en realidad no quieren cambiar sus vidas. ¡Más aun, enfermeros(as) en hospitales, han declarado que son violentos, de poco carácter moral, sucios, con enfermedades contagiosas, y hasta peligrosos! (Natan et al. 2009. p. 2).

     La realidad es que vivimos es un mundo muy complicado en donde las circunstancias nos jalan de un lado a otro. También vivimos en un mundo interconectado por las comunicaciones. Siendo que podemos ver y sentir los acontecimientos mundiales en tiempo real, sería lógico pensar que entendemos y aceptamos las diferencias entre los seres humanos. ¿Pero estamos dispuestos a aceptar tales diferencias en la práctica?

     De acuerdo a un artículo escrito para la revista Fortune Magazine, por el profesor William R. Kelly, reconocido criminólogo, quien ha escrito tres libros sobre la reforma a la justicia criminal, el presidente Trump declaro que “La mejor manera de prevenir la adicción y las sobredosis, es evitar que las personas usen drogas en primer lugar. Si ellos no empiezan a usar, no tendrán ningún problema en el futuro. Así que, si podemos evitar que usen, y a lo mejor si hablamos con los jóvenes y les decimos: No son buenas, son muy malas en todos los sentidos. Pero si ellos no empiezan, nunca será un problema.”

     Si nos apegamos a la lógica del presidente, si no tengo hambre, nunca seré obesa. Pero el hecho es que si me da hambre y por lo tanto como. La verdad es que a veces comemos por razones que no tienen nada que ver con reponer la energía utilizada; de la misma manera que cuando empezamos a comer y hemos repuesto la energía consumida, no siempre somos capaces de parar.

     El uso y abuso de alcohol y drogas va mucho más allá de la fuerza de voluntad o la enfermedad.  La adicción es una condición muy compleja que implica un comportamiento irracional, pero también problemas con el funcionamiento de transmisores cerebrales y áreas del cerebro. En suma, la adicción es mucho más complicada que la simple creencia de que no usar drogas es la solución. Si fuese tan simple la famosa campaña de Nancy Reagan: “Solo dile NO a las drogas” hubiese obtenido resultados más positivos.

     La adicción a cualquier sustancia es el resultado de una compleja interacción entre variables biológicas, psicológicas y sociales. La recuperación, por lo tanto, necesita una extensa gama de opciones en el tratamiento de cada una de estas variables. Esta complejidad crea un reto para los investigadores porque no hay una rama especifica de la ciencia que abarque todos los aspectos de la adicción.

     A pesar de los avances en la neurociencia, es imperativo tratar a cada individuo con una actitud de “Si se puede” para evitar eliminar la individualidad, a la vez que les infundimos esperanza hacia el futuro. Es crucial tratar la adicción por lo que en realidad es: una enfermedad. Pero también debemos ser cuidadosos en no convertir esta definición en una sentencia de muerte. En un estudio realizado por Woo y sus colaboradores, los pacientes reportaron que el modelo biogenético los hace sentir atrapados y básicamente imperfectos, ya que esa visión no lleva mucha esperanza de recuperación o liberación del flagelo. La clave está en tratar a cada persona como lo que son: únicos, valiosos, y especiales.

     De acuerdo al Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC en Ingles) más de 33,00 personas han muerto por culpa de los opiáceos solo en 2015; más que en cualquier otro año del que se tenga records. Peor aún, según un estudio publicado recientemente en la revista de la Asociación Médica Americana (JAMA en Ingles), el abuso de alcohol casi se ha duplicado, especialmente entre las mujeres, grupos minoritarios, y personas de mayor edad.

     De acuerdo a este artículo, entre el 2001 y el 2015 el número de muertes producto del consumo de alcohol aumento a 33,000; además, de acuerdo a un análisis realizado en base a cifras obtenidas por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades, entre el 2006 y el 2010, el alcohol fue vinculado a la muerte de 88,000 personas cada año!

     Entender y tratar de manera efectiva la adicción es imperativo para la sociedad en general. A pesar de que la neurociencia ha ayudado en entender el cerebro y las conexiones sinápticas en el caso de la adicción, lo cual ha permitido crear medicinas extremadamente eficaces tales como Narcan, Naltrexone, Gabapentin, y Suboxone, un extenso numero de estudios sugieren que un enfoque multitudinario en el tratamiento incrementa el éxito del tratamiento. Tal y como lo predica el Dr. Bruce Rounsaville, un reconocido psiquiatra de la universidad de Yale, “Si eliminamos el remordimiento moral, reduciremos la vergüenza de admitir el problema y buscaran ayuda.”

     Para lograr este objetivo de manera sostenida y efectiva es imperativo parar y rechazar categóricamente el estigma asociado a la adicción, pues el estigma es el mayor obstáculo para aquellos afectados por la adicción al alcohol y las drogas, quienes tienes que superar la vergüenza impuesta por la sociedad, las comunidades, los amigos, y los familiares. También debemos borrar los mitos asociados con la adicción, comenzando con la idea de que creer que la solución es tan simple como decir “no.” La historia ha demostrado que tal idea no funciona en la realidad.

     Otro mito muy arraigado tiene que ver con esperar a que los individuos afectados por la adicción “toquen fondo” antes de ofrecerles tratamiento. Nada más ridículo o más lejos de la verdad. Tal creencia es como decirle a un paciente con cáncer de pulmón, que se espere hasta que el cáncer haya invadido todos sus órganos antes de darle tratamiento. ¿De verdad creemos que la necesidad de fumar se evapora en el instante que se nos dice que tenemos cáncer? ¿De verdad dejamos de fumar? Tristemente muchos pacientes con cáncer continúan fumando ya sea a escondidas o abiertamente. ¿Debemos entonces decirles que debido a su estilo de vida ellos son los culpables de su enfermedad, y por lo tanto preferimos usar los recursos económicos en otros que no lo hicieron?  O que, a lo mejor, tomaremos en cuenta su problema una vez que hayan sido desahuciados.

     ¿Y qué decir de las personas que sufren de obesidad? ¿O las que sufren diabetes? Sus estilos de vida los llevaron a sufrir de esas enfermedades. Tratar a todos estos pacientes toma tiempo, compasión, educación, y medicinas. ¿Por qué entonces están difícil adoptar esta perspectiva hacia aquello que sufren de adicción al alcohol o las drogas?  El tejido cerebral es “plástico”. En otras palabras, moldeable. El cerebro es siempre capaz de cambiar su estructura a través de re-educación de patrones de pensamiento, decisiones, y comportamiento. Esa es la fundación científica detrás de la neuroplasticidad.

     Cuando uno comienza el tratamiento, el cerebro está conectado de manera de solo sentir emociones placenteras, gratificantes, y de escape a través del alcohol y las drogas. Pero solo porque el individuo ha convertido estas cualidades en un hábito aprendido. Pero el cerebro puede re-aprender estas asociaciones, de la misma manera que aprende a usar palabras o manejar un auto! Todos los comportamientos son aprendidos. Etiquetar o creer que esto es imposible solo crea un caudal de emociones y pensamientos negativos que a la final solo llevan al fracaso.

     En el 2013, Evans, White, y Lamb, asesores en salud mental declararon que el enfoque terapéutico no es tan importante como inculcar en el paciente la seguridad de que hay esperanza y una luz al final del túnel; y que la única manera de alcanzar esta meta es aceptar cada individuo donde están en el momento de pedir ayuda, y de caminar con ellos a través de cualquier camino que los lleve a alcanzar sus objetivos y metas en recuperación.

     En resumen, para evitar alienar a los individuos a los que queremos ayudar, cualquier tratamiento debe considerar los conceptos de capacidad de adaptación, el poder de recuperación, y la resistencia personal de cada individuo. A menos de que estemos dispuestos a saltar dentro de su bote, y ayudarlos a remar hacia la orilla del éxito, seremos culpables si ellos se ahogan en el intento. No hay más puntos intermedios.

     Nota del editor: Minna Betancourt es consejera de salud mental y adicción en el centro de recuperación asistida de Savannah.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Issue Month: 
Wednesday, September 6, 2017