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¡Las Mujeres NO son Objetos!

  • Minna Betancourt

 

Hace algunas semanas mi esposo viajo a Washington D.C. por un par de días. Como él sabe que yo no soy amiga de la política ni nada que se le relacione, decidió traerme una franela con la imagen de una mujer levantando el puño y la inscripción Nosotras si podemos. “El slogan “Nosotras Si Podemos” fue una propaganda creada por J. Howard Miller en 1943 para Westinghouse Electric en época guerra, para levantar la moral de las obreras. Más tarde, a principios de 1980 fue redescubierta y reproducida en muchísimas formas. Se la conoce también como Rosie La Remachadora. La imagen y la frase se convirtió así en la representación del feminismo y otros temas políticos en esa época.

Nosotras creemos que hemos llegado muy lejos desde esos días. ¿Pero en verdad hemos hecho algo? Cuando pensamos en feminismo nos imaginamos las luchas de las mujeres de ese tiempo por tener el derecho a votar y estudiar en las universidades. Pero la división basada en el género no existía hasta la que las sociedades occidentales y la fuerte influencia de las creencias cristianas dominaron en el mundo. Para esas sociedades, las mujeres, si bien no esclavas, les pertenecían a sus padres antes del matrimonio, y de ahí en adelante a sus maridos.

¡Si tomamos esto en cuenta, si, definitivamente hemos llegado lejos!

Pero para entender lo que parece un gran progreso debemos examinar el concepto de La Matriz de la Dominación. Según esta teoría la única forma de realmente entender el concepto de opresión, es necesario entender su opuesto: privilegio. En otras palabras, independientemente de nuestra posición de oprimidos, todos ocupamos un lugar de privilegio. Por lo tanto, siempre hay opciones y poder de actuar, a pesar de lo desesperada que pueda parecer la situación.

Una de las lecciones más importantes de este concepto de opciones es entender que nuestras escogencias dan paso a la opresión o al fortalecimiento de otros. Vamos a considerar el derecho a tomar tiempo luego de haber dado a luz, por ejemplo. Habiendo luchado por ese derecho ha permitido que las mujeres pasen tiempo con sus recién nacidos. ¡Pero al mismo tiempo les permitió a los hombres regresar a su papel dominante, al menos mientras estamos de reposo, lo cual refuerza el mito de que las mujeres no somos confiables! Si las mujeres ocupan más profesiones, habrá menos oportunidad para los hombres. Si las mujeres van a tener más poder y menos responsabilidad cuidando a sus hijos, más hombres tendrán menos poder y tendrán que atender más a sus hijos. ¡En otras palabras, si, ganamos, pero también perdimos!

Históricamente y en general, que las mujeres sean vistas como creaciones para tener hijos, cuidar a su familia, incluyendo al marido, ser fieles, y siempre estar ahí para su familia primero, independientemente de que sean altas ejecutivas con importantes responsabilidades, es la norma. ¡El agotamiento, y no la discriminación, es su peor enemigo a la hora de triunfar! Básicamente estamos luchando contra la percepción y la mente de las personas. Tenemos que combatir el sistema de creencias y presunciones irracionales, y forzar a las personas a desaprender lo que ellos “saben” desde hace siglos. Tal tarea es increíblemente difícil de afrontar.

Vamos a hablar de lo que es considerado socialmente correcto o incorrecto dependiendo del sexo: la adicción, por ejemplo. El que un hombre sufra de adicción es generalmente considerado un problema para las empresas pues pierden muchísimo dinero en tratamientos y tiempo perdido. Pero poco es lo que se dice con respecto al daño a la familia. Especialmente a los hijos. Pero si el caso fuese al revés, las mujeres que sufren de adicción son vistas como imperfectas y culpables por haber traicionado su papel sagrado como madres y esposas. Si, el impacto económico a veces se menciona también, pero de pasada. En su mayoría, son duramente juzgadas por haber desecrado su papel sagrado como madres. Nada se dice de los sacrificios para ser fuertes pero compasivas, firmes pero flexibles, capaces de intercambiar sus roles en un instante para cumplir sus responsabilidades como madres, esposas responsables y ejecutivas exitosas. No se toman en cuenta los detonantes de estrés en sus vidas.  Simplemente las arrinconan, las denigran, y las abandonan.

Más aun, vean lo que está sucediendo recientemente con hombres poderosos que han sido expuestos a la deshonra publica acusados de acoso y asalto sexual. Qué les hizo pensar a estos hombres que ellos podían no es la pregunta. Que este tipo de crimen todavía suceda en esta época tampoco es sorprendente. Lo que sí es asombroso es que muchos de los hombres que han abusado de su poder hayan podido hacerlo impunemente por tanto tiempo.

Lo cierto es que la discriminación se construye desde el momento del nacimiento. Y lo triste es que nuestros valores culturales estén basados en recalcar y subrayar la importancia de la fuerza y el poder por sobre la empatía y la ternura. Y peor es que se transmiten a través por todos los medios, desde el entretenimiento hasta las noticias y hasta en nuestra estructura política.

Yo solo espero que un día, en un futuro cercano, los seres humanos entiendan que todos somos nada más y nada menos que eso: seres humanos.  Y que las distinciones de raza, color, religión, nacionalidad, y genero son divisiones creadas por otros que sintieron la necesidad de unirse y conquistar, no a través de aumentar positivamente la auto-estima, sino discriminando y a través de la fuerza, para ganar las posiciones que tanto deseaban.

 

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Tuesday, October 31, 2017