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Diciéndole Adiós a Mami

  • El autor con su madre, Velia Martinez. Foto por Agustin Martinez.
  • El autor con sus hermanas, su abuela y su madre (vestido azul)

Ella es mi mayor influencia.
Todo en lo que me he convertido, todo lo que he logrado es debido a la influencia de mi madre. Su nombre es Velia Martinez. Es la hija de Ezekiel y Angel Galicia. Tiene ahora 90 años y su salud se esta deteriorando rápidamente. Recientemente pude viajar a Chicago a verla. Todavía me recordaba, pero su cerebro se esta deteriorando a paso rápido. El final esta cerca. Cuando me fui de Chicago, sabía que ese era mi último beso, la última vez que la vería. Eso es, por supuesto, salvo un milagro.
Mi madre y mi padre nos criaron en la ciudad de Chicago. Los primeros años vivimos en el centro de la ciudad. Después de que mi madre orquestó la venta de nuestra casa- cuando huimos de la violencia del centro de la ciudad y especialmente del barrio latino- nos mudamos a vivir a los suburbios. Ella insistió en hablar español en nuestra casa- una decisión que me ayudaría mucho en los años por venir. Su sabiduría era acertada. Era muy seria en cuanto a nuestra educación y nos impuso buenas calificaciones con un puño de hierro.
Sus regalos, y por lo tanto las lecciones que nos enseñó a mis hermanas y a mí son muchas. Incluyen: Temer a Dios, vivir con sinceridad, saber lo bueno y lo malo, nunca chismear y ser decididos. Ella era una profesora tranquila, (a menos que estuviera enojada) una que lideró con su ejemplo. Hay tanto que decir, tantos buenos momentos y malos también.
La muerte no va a estar esperando. Tarde o temprano todos vamos a tener nuestra reunión con Él. Saber esto no hace más fácil la muerte de mi madre. Soy muy afortunado de haber podido regresar a la casa en donde me crié y pasar unos días con ella. Muchos de mis amigos- especialmente los que nacieron en tierras extranjeras- no tienen esta opción. Saben muy bien que cuando sus padres mueran, lo más probable es que no puedan asistir a su funeral y mucho menos regresar para decir adiós.
Los resultados de la última visita del médico de mi madre fueron malos. Se esta deteriorando mucho más rápido de lo que se sabía. Inicialmente, sospechábamos que podría no vivir todo 2018. Pero ahora parece que no sobreviva hasta finales de año. Durante mi visita, me encontré colgando en vano, aferrándome a cualquier pequeña esperanza de que ella duraría un poco más.
Mis hijos están dispersados por todo Estados Unidos así que los llamé a todos y les dije que se prepararan para la muerte de su abuela. La vida es una supervisora implacable. Sea de un nuevo nacimiento, éxitos, fracasos o la muerte- la vida no se detiene. Así que todos debemos prepararnos lo mejor que podamos y solamente esperar que podamos estar allí juntos con el resto de nuestras familias cuando llegue el final.
Nos reuniremos y recordaremos. Celebraremos y lloraremos. Nos familiarizaremos a un nivel mucho más profundo y unos días después volveremos a nuestras vidas normales.
Y en cuanto a mí, sé cuál es mi deber.
Hablaré en su funeral. Cargaré su ataúd y lloraré. Ella fue mi más grande maestra y la voy a extraña mucho.

 

Issue Month: 
Tuesday, October 31, 2017