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¡Se las manos de Dios este año!

Para cuando este articulo aparezca ya el año 2018 habrá llegado. Muchas de las tragedias y tristes eventos que sucedieron en el 2017 serán recordados comenzando la frase con “El año pasado…” Más aun, estaremos todos concentrados en cumplir las resoluciones para el 2018. No es que haya caminado más el año pasado a pesar de haberlo prometido el año anterior. No es que hice más ejercicio. No comí menos y más saludable... No. Al menos no de manera voluntaria.

Así que, como no cumplimos con nuestras resoluciones para el 2017, al final del año nos convenceremos a nosotros mismos que estas nuevas metas si son efectivas, razonables, y posibles de cumplir. “Hare más ejercicio” (¡si hombre!). “Voy a comer alimentos más saludables (¡Aja, seguro!), y voy a ser una mejor persona con mayor amplitud de mente (¡más fácil decirlo que hacerlo!).

Entre las resoluciones de fin de año hay una muy común: “escoge tus peleas y no te angusties por aquello que no puedes cambiar.” Y es aquí que la expresión popular “Lo dejo en las manos de Dios” viene a colación. Así como el año pasado, este año vendrá con nuevos tiempos de necesidad, de incertidumbre, de tragedias y enfermedades que nos llegaran por distintos medios de comunicación. Siempre es así y este año no tiene por qué ser diferente.

Traigo esta idea a colación porque muy a menudo fallamos en cumplir nuestros propósitos no porque seamos malas personas, porque seamos flojos, o indiferentes, sino porque nos hemos acostumbrado a responsabilizar a otros. Claro que protestamos, despotricamos, y desvariamos, pero cuando nos toca involucrarnos y actuar nos echamos para atrás y solo hacemos…no mucho. Y yo me pregunto: ¿que paso con nuestro espíritu guerrero y nuestra voluntad de cambiar lo que no consideramos justo?

Dejarlo en la Manos de Dios no es suficiente. Por ejemplo: decir que nosotros somos pro-vida no es suficiente. ¡De hecho, yo hasta creo que tenemos ese concepto equivocado! Miren, ser próvida significa que uno está en contra de las guerras; que uno está en contra de la pena de muerte; que estamos en contra de forzar a las mujeres a tener hijos por el solo hecho de tenerlos, sin importarnos el futuro del niño quien probablemente será abusado, maltratado, a veces abandonado, o incluso asesinado. En otras palabras, ser pro-vida también debe significar que nos preocupe que toda madre y todo niño reciba el mejor cuidado y respeto durante y después del nacimiento. Y que estaremos obligados a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para ayudar a las madres y los niños a crecer realmente sanos y capaces de prosperar.

Pero dejemos ese tema a un lado. Vamos a hablar lo de dejar las cosas en las manos de Dios y ponerlas en oración, en vez de luchar con todo lo que tenemos para acabar con to aquello que nosotros creemos está mal. Oh sí, es cierto que para todo aquel que se considera cristiano, eso es considerado un acto piadoso. ¡Suena y luce bien, así que continuamos con nuestras vidas como si nada ha pasado! Y yo me pregunto: ¿cuál es el verdadero significado de esa frase? ¿Que significa “ponerlo en las manos de Dios y en nuestras oraciones?”

Cuando yo me mude a Savannah aprendí el dicho popular: “El Señor lo/la bendiga” para terminar frases en las que dicen cosas horribles de la persona! Y me pareció tan divertido: terminar una frase en la que solo dicen cosas negativas sobre alguien pidiéndole al Señor que bendiga a esa persona.  Me sonó un tanto hipócrita.  En ambos casos, cuando lo ponemos en las manos de Dios o cuando solicitamos las bendiciones, son solo las excusas adecuadas para no hacer nada. Son las excusas apropiadas para evitar decir que no nos importa.

Personalmente, decir lo correcto en vez de hacer lo correcto no son sinónimos. Decir algo solo pone palabras en mi boca.  Hacer produce cambios. Dios creo al hombre a su imagen y semejanza (Gen. 1, 27). Pero Dios es Espíritu. El no tiene ni manos. Nosotros somos Sus manos y sus voceros. Manos que son la bendición creando y construyendo versus manos que matan. Manos que cultivan, o manos que destruyen la naturaleza. Manos que acarician, o manos que pegan. Manos abiertas para ayudar, o con los puños cerrados para golpear. En síntesis, cuando uno se ve las manos, ¿que ves? ¿Las manos de Dios trabajando en pro del bien común, o las manos del mal?

Dios nos creó a Su imagen y semejanza no para revertir y devolverle nuestra responsabilidad cuando nos da la gana. Nosotros somos, o deberíamos ser, Sus representantes aquí en la tierra. No olvidemos eso y paremos ya de despojarnos de nuestras responsabilidades poniéndolas de regreso en “Sus manos y nuestras oraciones,” tan solo porque nos hemos vuelto demasiado flojos e insensibles para “hacer” algo.

Vamos a estar claros, dejar a los políticos y a los representantes de los partidos llevar la batuta respecto a nuestro derecho a la libertad de ejercer nuestra religión significa abandonar nuestras responsabilidades come hombres y mujeres de fe. Cualquier fe. Aceptar y permitir que la Corte Suprema de Justicia pase y reafirme el derecho de las personas a usar la religión como excusa para no darle servicio a alguien basado en su orientación sexual, es botar por la borda nuestro derecho y nuestra responsabilidad de hablar de nuestro “Dios” tal y como cada cual lo concibe.

Dejar a los políticos decidir quién entra y quién sale de nuestro país basados en la fe que profesan esas personas, a la vez que condenamos a otras por la misma razón, no es ser piadoso, compasivo, o responsables como voceros de nuestro Dios. Eso es ser flojos. Eso es ser hipócritas. Y además estamos permitiendo aquello que públicamente condenamos y decimos que va en contra de nuestros principios. ¿Me importa? Sí. Pero ese no es el punto.  El punto es que solo debemos quejarnos de las cosas y temas por los que hemos trabajado enérgica y activamente para cambiar.

¡Feliz Año! Seamos las manos y los voceros de nuestro Dios este año.

 

Issue Month: 
Thursday, January 4, 2018