La Voz Latina - Su puente a la comunidad Hispana de Georgia y Carolina del sur

'Mamá guerrera' en Miami ayuda a niños de inmigrantes deportados

  • La activista de inmigración Nora Sandigo se sienta con Oscar, 2, el hijo de un trabajador agrícola mexicano de 29 años de edad que ha sido detenido por las autoridades de inmigración. (Foto AP/Wilfredo Lee)
  • Nora Sandigo y el grupo de niños que ella cuida, posan para una foto, en Miami, FL. (AP Photo/Alan Diaz)
  • La activista de inmigración Nora Sandigo, centro, habla con Yamilet Salmeron, 11, Izq., y Britzayda Ramirez, de 4 años, en su casa en Miami, FL. (Foto AP/Lynne Sladky)

Miami (AP) – La trabajadora agrícola de 29 años estaba estresada y asustada. Su esposo acababa de ser detenido  por las autoridades de inmigración cuando abandonaba un sitio de construcción del Sur de Florida y estaba a punto de ser deportado. Ella temía que pronto le pasara lo mismo a ella. ¿Qué sería de sus dos hijos?
     Entonces llamó a Nora Sandigo, una activista de inmigración que ha aceptado la responsabilidad de 1,250 niños, convirtiéndose en una parte esencial del plan de emergencia para las personas que estan ilegalmente en los Estados Unidos y que ahora enfrentan una posibilidad creciente de ser atrapados en medio de una ofensiva bajo el presidente Donald Trump.
     “No se preocupen,” le dijo Sandigo a ella en una mañana reciente. “Venga a verme mañana.”
     Cientos de padres inmigrantes han firmado un documento conocido como un poder notarial que permite a Sandigo cuidar a sus hijos si los padres son detenidos, en ese punto podría ser demasiado tarde para hacer tal arreglo.
     “La gente esta desesperada por hacer esto para proteger a sus hijos,” dijo después de colgar con la mujer de México. “Una vez son detenidos hay muy poco por hacer por ellos.”
    El poder notarial le permite a Sandigo firmar los documentos en beneficio de los niños en las escuelas, hospitales y cortes. Ella puede ayudar a los menores a buscar la residencia legal si no son ciudadanos o a viajar al exterior para estar reunidos con sus familias.
     Al menos una vez a la semana, Sandigo , una madre de 52 años de dos hijas maneja al sur de la ciudad de Homestead y deja ropa donada y comida para algunos de ellos, mayormente personas de México y Centroamérica que trabajan en granjas cercanas.
     Cada dos semanas, muchas de las familias se reúnen en su casa en el borde sur rural de Miami. A veces varios aparecen varios cientos.
     Ella reparte suministros donados a los adultos mientras los niños juegan con zoológico de animales en una propiedad de cinco acres, incluyendo ponis, una cabra, cerdos y un pavo real. La mayoría de los niños siguen viviendo todavía con al menos un padre, y al final puede que ella nunca tenga que cuidar de la mayoría de ellos.
     Sandigo, una mujer profundamente religiosa que hace referencias frecuentes a Dios y a Jesús, se involucra más si los padres son detenidos o deportados. En diciembre, acompañó a una niña mexicana de ocho años al hospital porque la niña no podía dormir, comer o dejar de llorar después de que su padre fue detenido y fue junto a otro niño a una audiencia de asilo en el centro de Miami.
     Dos niños de Nicaragua cuyos padres fueron forzados a abandonar los Estados Unidos vivieron con ella por dos años. Ahora uno asiste a Georgetown University y el otro vive con un tío y planea unirse al ejército.
     Un joven de 16 años que nació en los Estados Unidos de padres de la India ha estado viviendo con ella desde septiembre de 2016, obteniendo una educación en una escuela pública local que sus padres sintieron que podría conseguir después de que fueron deportados a su patria. Sandigo se refiere al chico, Ritibh Kimar, como “mi amado hijo.”
     Kumar, que es alto y atlético y ha vivido en los Estados Unidos la mayor parte de su vida, dijo que Sandigo revisa sus tareas y lo ve jugar en el equipo de fútbol de su escuela. “Ella es mi seguidora número 1,” dijo. “Este es mi segundo hogar, mi segunda madre.”
     Cuando Lucia Ambruno fue forzada a regresar a Colombia, puso a sus dos hijos bajo el cuidado de Sandigo después de escuchar en las noticias reportes sobre la fundación. Los dos adolescentes vivieron con ella en Kendall por varios meses hasta que pudieron mudarse con amigos de la familia en otra parte de Estados Unidos.
     “Ella inspira mucha confianza, mucho amor,” dijo Ambruno de 42 años de Sandigo. “Le confié a ella mis pequeños y no me decepcionó.”
     Sandigo se puede relacionar con los inmigrantes a los que ayuda. Ella huyó de Nicaragua cuando era adolescente, dejando atrás a sus dos padres, después de que el gobierno socialista Sandinista confiscara la granja de su familia. Durante la década de los años ochenta, brindó ropa y suministros a los contra insurgentes respaldada por los Estados Unidos y luego sacó a su hermano a los 16 años antes de que pudiera ser reclutado para el ejército.
     Se volvió ciudadana estadounidense en 1996 y se hizo activa en asuntos de inmigración, ayudando a los compañeros refugiados de Nicaragua. Sandigo desde entonces se ha hecho famosa por sus amplio esfuerzos, que incluyen presentar una demanda la semana pasada contra la administración de Trump en beneficio de los niños con ciudadanía cuyos padres han sido deportados.
     “Nora ha comprobado que tiene un corazón profundo y cariñoso y esta comprometida a darle a muchos niños inmigrantes un buen comienzo en la vida,” dijo la representante Ileana Ros-Lehtinen, una republicana del sur de Florida.
     La primera vez que Sandigo firmó un poder legal para ayudar a alguien que estaba siendo deportado fue en 2006, cuando una mujer de Perú necesitaba ayuda para lograr que sus hijo pequeño regresara al país de Suramérica.
     “Soy una mamá guerrera, lista para proteger a los niños y a sus padres,” dijo. El dinero para este esfuerzo proviene de donaciones a la fundación Nora Sandigo Children Foundation o del negocio que tiene con su esposo, que incluye un vivero de plantas y un hogar de cuidado de ancianos. Algunos abogados también ofrecen ayuda voluntaria.
      Sandigo ha estado arreglando acuerdos con padres inmigrantes por casi una década, pero durante los últimos 12 meses la cantidad de nuevos ha crecido casi un 40%. Ella esta bombardeada con correos electrónicos, mensajes de Facebook y llamadas telefónicas de padres interesados.
     Más de 110,500 inmigrantes fueron detenidos por sospechas de estar ilegalmente en los Estados Unidos en los primeros nueve meses bajo Trump, un aumento del 42% sobre un año antes, según Inmigración y Control de Aduanas. La administración también ha finalizado programas que salvaban algunas categorías de inmigrantes de la deportación, incluyendo a personas de países devastados por desastres naturales como Haití y El Salvador.
     Los formularios de poder legal no le confieren la custodia completa o transferencia de los derechos de los padres. No se requiere ninguna orden de la corte. Los oficiales estatales y locales no se involucran a menos que haya una alegación de fraude o abuso, en cuyo caso un juez puede pedir anular el acuerdo. Arreglos similares son usados con frecuencia por personas mayores que quieren que alguien cuide sus intereses.
     Otros proporcionan este servicio a los inmigrantes de todo Estados Unidos, aunque los expertos de inmigración dicen que no conocen a alguien que lo haya hecho en la medida de Santigo.  
     Para la mujer mexicana que llamó a Santigo en una mañana reciente, es una manera de asegurar que sus hijos tengan a alguien a quien llamar y cuidar de ellos si ella de repente es arrestada, alguien que los pueda enviar a San Luis Potosí.
     La mujer apareció en la casa de Santigo la tarde siguiente con su hijo de dos años después de su turno de ocho horas de recoger chayote cerca a Homestead, dejando a su hija de 11 años con un vecino. La mujer, que pidió que fuera identificada solamente por su nombre, Lucia, dijo que la manejada fue tensa porque tenía temor de ser detenida y entregada a inmigración.
     Sandigo, quien parece siempre tener una taza de café en su mano, abrazó a Lucia como si se hubieran conocido por años. El niño se fue a jugar con una pelota mientras se sentaban a hablar en la sala de estar. Lucía dijo que su esposo cruzó la frontera en 2006 y que ella después el año siguiente. Ahora, temen que su tiempo en los Estados Unidos llegue a su fin. El esposo fue detenido cuando regresaba de un trabajo de construcción cerca a Miami.
     Ella había oído hablar de Sandigo a través de inmigrantes. “Es una buena persona y por eso es que la solicito”, dijo Lucia, aún llorando después de hablar sobre lo que le sucedió a su esposo.
     Sandigo trata de ofrecer consuelo, pero a medida que la mujer se aleja en la noche, Sandigo dice que hay mucha tranquilidad que ella puede dar. “La gente tiene miedo, sabiendo que en cualquier momento existe la posibilidad de que su familia pueda ser destruida”, dijo.
 

Issue Month: 
Tuesday, January 30, 2018