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Quédate junto a mi

  • Agustin Martinez

     Sufrir una tragedia personal es el peor acontecimiento que una persona tendrá que soportar. Aquellos que hemos sido testigo de la tragedia que le sucede a alguien cercano a nosotros sabemos lo conmovedor e impotente que se siente ver a un ser querido luchar por una prueba tan terrible. Los sentimientos de impotencia pueden ser agobiantes, especialmente si aquellos que están sufriendo abandonan a sus amigos o familiares por desesperación.
     Como me han dicho en muchas ocasiones, “no sabía qué decir”. El otro día un amigo hizo un comentario interesante. Dijo: “Sabes, Augie, está bien no estar bien”. | 
     Se estaba refiriendo a algunas luchas personales recientes, pero en ese momento de sinceridad me ayudó a entender otra cosa. ¿Qué decimos cuando alguien que nos importa recibe ese diagnóstico mortal, o un amigo pierde a su hijo, o descubre que su cónyuge ha sido infiel? ¿Qué decimos?  

     Enviamos mensajes por las redes sociales. Los ponemos en una lista de oración. Por supuesto, asistiremos al funeral (en caso de una muerte). Pero, la mayor parte del tiempo, evitamos ir a verlos. La razón es muy simple: nos sentimos incómodos e inoportunos, sin saber qué hacer o decir.
     Los sentimientos inapropiados son muy normales y nada por lo que avergonzarse. Para usar la misma expresión, mi amigo usó: “Está bien no estar bien”.
     Pero no hacer nada no debería ser una opción. El punto es simple: solo vaya y véalos. Necesitan saber que a usted le importa. ¿Le falta sentido común para compartir con ellos? Únase al club. La mayoría de la humanidad no puede encontrar las palabras correctas cuando sucede algo horrible. De hecho, puede que no hayan “palabras correctas” para usar cuando ocurre una tragedia. Lo mejor que podemos ofrecer es estar a su lado y llorar con ellos y permitirles que se aflijan.
     Algunas personas se sienten muy incómodas llorando, por lo cual se sienten aún más incómodas cuando otros lloran. Usan términos como “Él/ella lo perdió” cuando, de hecho, llorar es una liberación natural. Es una forma de que el cuerpo se libere de la angustia.
     Lidiar con la tragedia, ya sea que nos pase a nosotros personalmente o a un ser querido, es parte de la vida y parte de madurar. Todos nos implicaremos en eso tarde o temprano. O estaremos preparados, o nos sentiremos bastante incómodos e intentaremos evitarlo.
     Cuando la tragedia y las emociones relacionadas con ella comiencen a desaparecer, nos enfrentaremos a la culpa por no haber estado allí para nuestros seres queridos.
     Para evitar esto, usted debe tener la valentía de ir a ver al amigo que acaba de sufrir una tragedia que cambia la vida. No ponga un frente falso. Sea usted mismo. Reconozca que aunque esto es incómodo, su amor por ellos es más fuerte que su incomodidad.
     Si no tiene idea de qué decir, implemente dígalo. Escuche y escuche un poco más. Permítales que se expresen. Algunas personas que están sufriendo hacen afirmaciones absurdas, como decir que tuvieron la culpa de ser malos padres o cónyuges, etc. No intenten contradecir ni siquiera responder. Permita que se descarguen. Abrácelos. Llore con ellos.
     La vida viene. Cuando la tragedia golpee a alguien que ama, ponga su mejor cara y vaya a ver a esa persona que se está ahogando en la tristeza. Cuando su puerta se abra, solo mueva la cabeza y diga las cosas más simple: “Lo siento”. “Te amo”.
     Solo permanezca ahí.

Issue Month: 
Tuesday, January 30, 2018