La Voz Latina - Su puente a la comunidad Hispana de Georgia y Carolina del sur

Carta al Editor: Querido editor y amigos

  • La autora con nieta, Savanna, y Sra. Quynn.
  • Sra. Quynn ayudando a un cliente.

     Savannah y el sudeste de Georgia han perdido a una gran campeona de la comunidad inmigrante. Nuestra buena amiga y aliada, la licenciada Nancy Quynn dejó esta tierra después de una breve, pero valiente lucha contra el cáncer.
     Su presencia física se ha ido, pero su legado vive en los incontables inmigrantes a los que incansablemente sirvió. Conocí a Nancy hace más de 10 años, cuando interpretaba para ella durante una clínica legal mensual que ofrecía en Savannah. No quedé impresionada, le decía a una persona después de otra, “No, usted no es elegible para la residencia.” “Que cruel,” pensé. “Ella podría, quizás, suavizar un poco ese golpe.” Pero, pronto me di cuenta de que le estaba haciendo un favor a estas persona: ella no daba falsas esperanzas; ella no tomaba su dinero para decir luego, “Lo siento, no hay papeles.” Lo suyo fue la manera de abordar más amable: la verdad.
     Ella no tomaba casos “fáciles”. No había medios para probar sus servicios. El número de casos que hizo pro-bono (gratis) es incontable. Ella determinaba la probabilidad de que el caso de una persona tuviera éxito y luego iba a recopilar los documentos necesarios para ganar esa codiciada tarjeta verde. Una vez me dijo, “Si acepto un caso, obtendrán su residencia.” Una y otra vez, sus palabras resultaron acertadas.
     Aceptaba a profesionales adinerados, pero también aceptaba casos que la gente de mi iglesia llamaba “los más pequeños”: víctimas de violencia, huérfanos, agricultores inexpertos, personas que no sabían leer, inmigrantes cuyas esposas o hijos tenían necesidades especiales. Una vez le pregunté con incredulidad, “Nancy, en dónde ENCUENTRA a estas personas?” Ella sonrió y me respondió, “Ah, ellos me encuentran.”
     Ella no encajaba en el estereotipo de un abogado. Su oficina era una casa vieja deteriorada y llena de archivos y recuerdos que sus clientes le habían regalado. Manejaba un carro viejo destartalado con casi 300,000 millas, hasta que finalmente aceptó que podría ser más productiva con un carro más nuevo y eficiente.
    En su velorio y funeral, la palabra que fue repetida una y otra vez fue “amable”. Nancy era amable, cariñosa y desinteresada. La última vez que hablé con ella – ni siquiera hace un mes – desvió la conversación sobre su salud y problemas a mi familia, preguntando sobre cada uno por su nombre. Hablamos sobre la luz de su vida, su pequeña nieta; amaba a esa  pequeña – y a su mamá.
     Nancy fue única en su género. Abandonó una vida de privilegio, para escoger el camino menos transitado. Dejó una prestigiosa firma de abogados para trabajar para el programa de inmigrantes de Legal Services. Cuando ese programa finalizó, estableció una oficina y continuó sirviendo a esa población. Era buena. Y compartió su conocimiento con otros abogados que decían que la “inmigración” era su especialidad.
     ¡Sí, Nancy, te extrañará mucho tu familia, tus amigos, tus colegas y las cientos de familias que tanto necesitan y merecen tu ayuda honesta y calificada. Descansa en paz mi querida amiga y hermana en la lucha!”
Sinceramente-
Marta Greenhoe Kaufman
    
    

Issue Month: 
Tuesday, January 30, 2018